Imagen de captura @Ukraine

Las cuentas oficiales en Twitter de Ucrania y Rusia se están dando con todo. La guerra de gifs, emojis y diplomacia en redes sociales ocurrió esta semana cuando Rusia sugirió que Anna Yaroslavna, un personaje histórico que ambos países quieren apropiarse, era rusa.

Ucrania rápidamente intentó corregir a Rusia sugiriendo que la capital de Moscú no era más que un bosque en el año 1051 cuando Anna se casó con Henry I y fue coronada reina de Francia. Ucrania afirma que “Anna de Kiev” fue coronada en territorio ucraniano y por lo tanto pertenece a la historia ucraniana.

La disputa en Twitter ocurrió un día después de que el mandatario ruso Vladimir Putin se refiriera a la reina francesa como “Anna de Russia” en una conferencia de prensa que sostuvo con el nuevo presidente francés Emmanuel Macron, informó el noticiero CNN. El portal de noticias subrayó que los comentarios de Putin fueron vistos como un intento para borrar las diferencias históricas entre Rusia y Ucrania.

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En 2014, Rusia lanzó una campaña militar y apoyó a varios separatistas ucranianos para anexar la península de Crimea. Desde entonces la relación entre ambos vecinos se ha deteriorado aún más. Ahora Ucrania y Rusia están recurriendo a Twitter para mentarse la madre y defender su versión de la historia.

La cuenta de Ucrania en Twitter incluso publicó un gif de Los Simpson para señalar que Rusia sueña con volver a ser un imperio soviético.

La diplomacia via Twitter se ha convertido en un nuevo fenómeno catapultado por personajes como Donald Trump, que usan la red social para dar comunicados de último minuto, pelearse con sus adversarios y saltarse a la prensa.

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En 2012, el grupo militar Hamas de Palestina y las fuerzas armadas de Israel usaron Twitter para atacarse.

Las redes sociales se están convirtiendo en la nueva propaganda de nuestros tiempos. Y muchos debates, los cuales quizá se deberían llevar a cabo a puerta cerrada dentro de organismos internacionales como Naciones Unidas, ahora se están librando en Twitter.

Al parecer los gobiernos de algunos países quieren ganar disputas internacionales con likes y retuits.