Erendira Mancias/FUSION

Los tuitazos del presidente de Estados Unidos han hecho tambalear el peso y las inversiones en México. Pero también han logrado exaltar el nacionalismo mexicano y la unidad entre el pueblo, las distintas facciones políticas, los empresarios y líderes de opinión.

Incluso el Presidente Enrique Peña Nieto, cuya popularidad es históricamente baja, goza de un segundo aire gracias a las amenazas y envestidas de Trump — un muro fronterizo, millones de deportaciones, renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

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La semana pasada Peña Nieto canceló su visita a Washington luego de que Trump condicionara las negociaciones entre ambos países en Twitter: “Si México se rehúsa a pagar por el muro que tanto necesitamos, entonces sería mejor cancelar la siguiente reunión”.

La prensa internacional y los mexicanos aplaudieron la respuesta de Peña Nieto, quien se había mostrado vacilante y complaciente con el bully del norte. El presidente mexicano no rompió con el gobierno de Trump. Mantuvo los canales de comunicación abiertos. Incluso, los mandatarios hablaron por teléfono el pasado viernes. Aparentemente,  pactaron no hablar públicamente sobre el muro como punto de partida.

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Peña Nieto intenta aprovechar los llamados de unidad para restaurar la fe en su gobierno y mejorar su legado plagado por corrupción, escándalos y un deficiente manejo financiero.

Miles de mexicanos han cambiado su imagen de perfil en las redes sociales por la bandera de México. También han lanzado hashtags como #AdiósStarbucks y #AdiósCocaCola para boicotear compañías y productos estadounidenses.

Incluso el cuarto hombre más rico del mundo, el empresario mexicano Carlos Slim, sostuvo una inusual conferencia de prensa el pasado viernes para celebrar la unidad y expresar su solidaridad con el gobierno mexicano ante las negociaciones con Estados Unidos. “Veo con gran emoción cómo todo México habla con una sola voz”, dijo el magnate de las telecomunicaciones, quien ha sido blanco de críticas por sus monopolios y reducidos esfuerzos filantrópicos.

Varios intelectuales y académicos también han exhortado a los mexicanos a marchar en las calles. En una mesa redonda transmitida por Televisa los historiadores Enrique Krauze y Aguilar Camín convocaron a la unidad entre los partidos políticos y pidieron a la sociedad salir a las calles a manifestarse contra Trump.

Los ex presidentes mexicanos también se suman al llamado. Vicente Fox ha acaparado titulares internacionales por trollear a Trump en Twitter mientras que Felipe Calderón ha recomendado pagarle a Trump con la misma moneda si decide imponer aranceles a las exportaciones mexicanas. Ernesto Zedillo rompió su silencio este fin de semana al publicar un artículo de opinión en The Washington Post titulado “México puede prosperar sin Trump”.

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Las distintas comunidades religiosas de México también están apoyando al gobierno mexicano. El pasado fin de semana la comunidad judía inmediatamente se deslindó del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu quien aplaudió la idea de Trump de construir un muro en la frontera con México.

“Como mexicanos y judíos respaldamos las acciones adoptadas por nuestro gobierno encabezado por el Lic. Enrique Peña Nieto en las negociaciones con los Estados Unidos”, escribió El Comité Central de la Comunidad Judía de México en un comunicado. “Nos solidarizamos con nuestros conciudadanos que viven, trabajan y aportan en el país vecino, cuyos derechos humanos tienen que ser respetados en todo momento y quienes deben recibir un trato digno”.

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Incluso el embajador de Israel en México pareció minimizar las declaraciones de Netanyahu al argumentar que las dos fronteras tienen contextos muy diferentes.

La obsesión de Trump con México está rompiendo fronteras y parece estar promoviendo la unidad latinoamericana.

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Políticos y líderes de opinión de Brasil, Colombia, Perú y Bolivia han llamado a solidarizarse con México. El presidente peruano Pablo Kuczynski le dijo a Reuters que el bloque comercial de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) debe redoblar el libre comercio ante el nuevo proteccionismo en Estados Unidos. El presidente boliviano Evo Morales también exhortó a México a mirar más hacia el sur.

Algunas voces críticas advierten que un nacionalismo de hashtags y declaraciones patrióticas de nada sirve para mejorar la crisis de corrupción, narco-violencia y gobernabilidad que atraviesa México.

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Ahora bien, si toda esta energía y solidaridad logra ir más allá de un movimiento anti-yanqui, tiene el potencial para culminar en un nuevo pacto nacional entre diferentes sectores de la sociedad para poner la casa en orden.

Trump ha sacado a relucir lo peor de Estados Unidos pero también lo mejor de su sociedad plural y progresista. Miles de manifestantes se reunieron en los grandes aeropuertos del país el pasado fin de semana para protestar el nuevo decreto presidencial que busca prohibir la entrada a Estados Unidos a ciudadanos de siete naciones musulmanas. Organizaciones como La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) recibieron donaciones millonarias para demandar a Trump en las cortes.

Trump también tiene el potencial de sacar lo mejor de los mexicanos. Un México menos dependiente de Estados Unidos, que busque activamente la diversificación y promueva el mercado interno, sería un excelente cierre de sexenio.

¡Bienvenida la unidad nacional!