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Le encanta a Donald Trump preguntarle a sus seguidores durante sus eventos de campaña “¿quién pagará el muro?” que promete construir a lo largo de la frontera.

“¡México!”, responde su público. Ya nos la sabemos.

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Se suponía que este sería un tema a discutir durante la reunión de último minuto entre Trump y el presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

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Pero al parecer no fue así.

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“¿Quién pagará el muro? No discutimos eso”, le dijo Trump a un periodista durante la conferencia de prensa en la Ciudad de México. “Sí hablamos del muro, pero no hablamos del pago. Fue una reunión preliminar y fue una reunión excelente”.

Desafortunadamente para Trump, Peña Nieto lo contradijo unas horas después de la conferencia de prensa, publicando en Twitter que sí se había discutido lo del muro, y que le había aclarado a Trump que México no va a pagar nada.

Independientemente de cada versión, el silencio de Trump en México sobre cómo iba a financiar su muro fue algo dramático. En muchas ocasiones Trump ha asegurado que los mexicanos van a pagar pero cuando estuvo cara a cara con el presidente mexicano… pues digamos que se le olvidó mencionarlo.

Al principio la visita surgió como un escándalo pero la reunión entre Trump y Peña Nieto — dos políticos muy impopulares en sus respectivos países – pareció transcurrir sin ningún problema. Los dos elevaron la conversación. Peña Nieto no lo atacó directamente y se mostró conciliador cuando le preguntaron sobre el pago del muro.

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“Habían habido malas interpretaciones o afirmaciones que lamentablemente habían lastimado y afectado a los mexicanos en la percepción que viene siendo de su candidatura”, dijo Peña Nieto. “Y de la cual soy absolutamente respetuoso. Que el pueblo de México se había sentido agraviado por comentarios que se habían formulado. Pero que yo estaba seguro que su interés genuino es por construir una relación que nos lleve darle a nuestras sociedades condiciones de mayor bienestar”.

Antes de la reunión, Josh Earnest, el secretario de prensa de la Casa Blanca, comparó la reunión de Trump con Peña Nieto a una visita que hizo Barack Obama durante su campaña presidencial en el 2008.

“Uno de los momentos más destacados fue su visita a Alemania, donde el presidente fue muy bien recibido y se presentó en Berlín frente a unos 100 mil alemanes quienes aplaudieron su discurso con entusiasmo”, dijo Earnest. “A ver si se recibe al Señor Trump de la misma manera”.

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El viaje exprés de Donald Trump que sólo tuvo como destino el aeropuerto y Los Pinos fue muy distinto al de Obama. En lugar de miles de personas esperando saludarlo, se encontró con algunas protestas.

Sin embargo, Trump se mostró satisfecho con el resultado de la reunión e incluso dijo que el presidente mexicano era su “amigo”.

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“Tengo un gran afecto por los mexico-americanos”, dijo Trump, tal vez esperando que la gente se olvide de todas las cosas terribles que ha dicho en el pasado sobre los mexicanos.

Su discurso en Arizona sobre migración fue otra cosa. Volvió a ser el mismo Trump de siempre; impulsivo, grosero y no muy presidenciable.