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Dos mujeres guatemaltecas han denunciado a un agente de la patrulla fronteriza de Estados Unidos por supuestamente abusar de ellas sexualmente en una oficina de la agencia en Texas. Las hermanas tenían 19 y 17 años cuando ocurrió el incidente en julio de 2016.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) del Norte de California presentó dos denuncias legales en nombre de las hermanas bajo el Acta Federal de Reclamaciones de Delitos que permite a individuos demandar al gobierno federal y buscar compensación monetaria por daños.

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Las hermanas dicen que estaban perdidas cuando agentes de la patrulla fronteriza las encontraron cruzando la frontera entre Texas y Chihuahua. Fueron detenidas. Luego un agente las hizo pasar una por una a “un cuarto que parecía closet” y les pidió que se quitaran la ropa, según la denuncia.

“Huímos de Guatemala porque vivíamos con miedo y luego llegamos aquí y nos pasó esto”, dijo la hermana mayor, quien se identificó como Clarita en una llamada con periodistas. Su hermana, quien es menor de edad, no ha dado un nombre.

La ACLU publicó una carta escrita por Clarita que relató los detalles gráficos de lo que sucedió cuando supuestamente fueron llevadas al cuarto por el agente.

El cuarto no tenía ventanas ni muebles y tenía comida. Parecía una despensa de alimentos, lo cual me hizo cuestionar porque me había traído ahí. Toda la situación se sentía extraña desde el principio.

Cuando nos encontrábamos en el cuarto que parecía clóset, el policía bloqueó la puerta y me pidió que me quitara el suéter, la camisa y mi tank top. Dijo que esto era para asegurarse que no traía nada ilegal. Pero no paró con eso. Levantó mi brasier, metió sus manos y tocó mis pechos.

Luego exigió que me quitara mis pantalones y mis medias. Traté de calmarlo y le aseguré que no tenía nada que esconder, pero empezó a quitarme los calzones de manera forzosa. Me tocó inapropiadamente, rozando mi vagina con su mano.

Un vocero de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) me dijo que la agencia no puede comentar sobre una litigación pendiente. Me aseguró que la agencia toma “las alegaciones de mala conducta con mucha seriedad y no hay espacio en la CBP para ese tipo de maltrato o mala conducta contra los que están en nuestra custodia”.

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El vocero de la CBP no emitió una postura cuando le pregunté si el policía que fue nombrado en la denuncia había sido cuestionado o disciplinado.

Las hermanas están demandando al gobierno federal por $750,000 dólares cada una citando daños personales, según la denuncia. Sus abogados dicen que las hermanas siguen sufriendo emocionalmente por el supuesto asalto.

Mitra Ebadolahi, una abogada con el Proyecto de Litigación Fronteriza de la ACLU en los condados de San Diego e Imperial, dice que este caso le preocupa aún más por la ola de contrataciones que ha propuesto Donald Trump. El nuevo presupuesto de la administración desglosa la contratación de 5,000 nuevos agentes para la patrulla fronteriza.

La abogada dice que le preocupa que los agentes no sean investigados y cuestionados adecuadamente durante el periodo de contratación, tomando en cuenta los reportes de abuso. En 2014, la ACLU presentó una denuncia administrativa en nombre de más de 100 niños que supuestamente fueron abusados verbalmente, sexualmente y físicamente cuando estaban en la custodia de la CBP.

“La CBP tiene que tomar responsabilidad por el abuso sexual de sus policías contra estas víctimas vulnerables”, dijo la abogada de la ACLU del Norte de California, Angelica Salceda, en un comunicado. “No han habido procesos penales contra el policía involucrado. La CBP no está por encima de la ley y sus abusos de poder no se deben tolerar”.