Un inmigrante mexicano que había vivido en Estados Unidos casi 20 años fue deportado el martes por la noche. Su esposa, quien nació en Estados Unidos, apoyó a Trump y dijo que votó por el republicano pensando que no deportaría a “personas buenas”.

Roberto Beristain fue arrestado el 6 de febrero al presentare para una revisión rutinaria ante agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Después pasó por varios centros de detención en seis estados durante dos meses antes de ser repatriado a Ciudad Juárez.

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“De repente me dijeron que era hora de salir”, dijo Beristain en un comunicado publicado por su equipo legal. “Me dijeron que debía recoger mis cosas, me pusieron atrás del camión, y se dirigieron hacia la frontera”.

“Me llevaron a otro centro mientras íbamos en camino para firmar más papeleo. Pedí hablar con mi abogado, pero me dijeron que no teníamos tiempo para eso. Como a las 10:10 p.m., me dejaron en la frontera entre México y Estados Unidos y caminé a México”, dijo Beristain.

Beristain entró al país para visitar a un pariente en 1998 pero decidió quedarse, informó el sitio Buzzfeed News. Se casó con una ciudadana de Estados Unidos, Helen, y logró conseguir una tarjeta de seguro social, una licencia para conducir y un permiso de trabajo, reveló su familia.

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Sin embargo, Beristain fue detenido por agentes de inmigración en la frontera entre Estados Unidos y Canadá en el 2000 después de tomar un camino equivocado durante un viaje a las Cataratas de Niágara con su esposa. Lo liberaron poco después y le dieron 60 días para salir del país, pero se quedó en Estados Unidos porque Helen se encontraba embarazada.

A pesar de la orden contra Beristain, los agentes de ICE no tomaron acción por más de diez años. Durante ese tiempo compró un restaurante popular en Granger, Indiana y tuvo tres hijos.

Bajo las leyes migratorias de la administración Obama, Beristain era considerado una baja prioridad para la deportación. Pero ahora gente como Beristain ha sido deportada desde que Trump firmó una orden ejecutiva dándole más poderes a ICE para tomar acción en contra de los residentes indocumentados sin antecedentes criminales.

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Era tan buen ciudadano que su esposa le dijo al noticiero público Indiana Public Media a principios de este mes que votó por Trump porque apoya sus políticas migratorias, sin embargo, nunca pensó que su pareja se convertiría en una víctima de las nuevas leyes.

“[Trump] dijo que las personas buenas no serían deportadas, las personas buenas serían inspeccionadas”, dijo Helen Beristain.