Puente Human Rights Movement

Siete personas fueron arrestadas el miércoles por la noche cuando intentaron impedir la detención de Guadalupe “Lupita” García de Rayos, una madre de 36 años de edad que vivía en Phoenix, Arizona. Lupita es una de las primeras inmigrantes indocumentadas que han sido deportadas bajo las nuevas leyes de la administración Trump.

El abogado Ray A. Ybarra Maldonado le confirmó este jueves a varios periodistas que Lupita fue deportada esta mañana. La mujer ahora se encuentra en Nogales, Sonora.

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El miércoles varios manifestantes y los dos hijos adolescentes de Lupita rodearon una camioneta del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) por casi tres horas. Un organizador de la protesta le dijo a Fusion que el grupo intentaba evitar que se llevaran a Lupita del centro de detención en Arizona. Uno de los manifestantes, Manuel Saldana, amarró su cuerpo a una de las llantas de la camioneta.

“Liberación, no deportación”, el grupo coreaba.

El organizador de la protesta que Fusion consultó dijo que los hijos de Lupita se sintieron “muy traicionados” después de que el alcalde Greg Stanton anunciara la semana pasada que Phoenix nunca sería una ciudad santuario.

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“No es justo que se puedan llevar a mi mamá por mantener a mi familia”, dijo Jacqueline, la hija de Lupita, en un comunicado.

Lupita llevaba viviendo en Estados Unidos desde que tenía 14 años. La mujer fue detenida después de presentarse en la oficina de ICE este miércoles, confirmó la agencia.

Se suponía que la autoridades simplemente iban a revisar su caso. Lupita había estado en contacto con ICE desde el 2008, cuando la agencia descubrió que estaba usando un número de seguro social falso para poder trabajar en un parque acuático. El diario The New York Times informó que la madre de dos fue arrestada en una redada ordenada por Joe Arpaio, el ex sheriff del condado de Maricopa conocido por sus tácticas racistas.

El gobierno de Obama consideraba a Lupita una “baja prioridad” para la deportación cuando la acusaron de robo de identidad. Sin embargo, Trump le ha dado nuevos poderes a las agencias como ICE para detener e investigar a los inmigrantes indocumentados.

Las políticas de Trump ahora podrían deportar a 8 millones de inmigrantes – casi cinco veces más que el gobierno de Obama. “Esos números son tan altos que hasta las personas que no pertenecen a una comunidad de inmigrantes se podrían dar cuenta que sus vecinos han desaparecido”, la activista Tania Unzueta le dijo a Fusion esta semana.