Foto cortesía Espejel Ventura

Los insultos llegan desde las gradas donde se sientan los espectadores. Andrea Espejel Ventura intenta concentrarse en el partido, pero algunos gritos la distrain.

“Al principio si te afectan las discriminaciones, las clásicas de: ‘vete a lavar los trastes, tú no sirves para estar aquí, vete con los niños’”, me dijo Ventura, una mujer de 24 años que estudia en el Colegio de Árbitros de Fútbol del Distrito Federal. “Después vas agarrando mucha fortaleza psicológica y es cuando aprendes que el machismo existe y tienes que luchar contra él y lo que te diga”.

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El fútbol mexicano tiene un problema de género. Las mujeres tienen menos oportunidades profesionales para jugar, ganan menos que sus contrapartes en la liga varonil, y sufren de discriminación dentro y fuera de la cancha. La Federación Mexicana de Fútbol ha lanzado nuevos proyectos para intentar igualar el juego, incluyendo una liga femenil . Sin embargo, todavía falta mucho camino por recorrer.

A los fanáticos les encanta mentarle la madre a los árbitros, son los villanos favoritos. Y cuando se trata de una mujer, los insultos se tornan más violentos. Recientemente una mujer árbitro fue víctima de una agresión en un partido amateur. Quedó con la cabeza ensangrentada.

“Es difícil [ser mujer y ser árbitro] en el aspecto de la mentalidad que se maneja en México”, opina Rosa Montserrat Alfaro León, una chica de 23 años que estudia en el colegio de árbitros. “Desgraciadamente piensan que la mujer está en la casa, que las mujeres atiendan a los hijos. Todavía desgraciadamente sigue esta mentalidad, pero físicamente no le veo ningún impedimento, intelectualmente tampoco”.

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Las dos jóvenes son parte de un grupo de seis mujeres en una clase de 25 estudiantes que buscan ser árbitros profesionales. Después de graduarse del curso, los estudiantes son evaluados para arbitrar partidos profesionales de tercera división. De ahí en adelante pueden avanzar a ser árbitros de la FIFA. Sólo los mejores árbitros llegan a pitar un partido en un mundial, y este es el sueño de todas las mujeres en el grupo.

Durante los dos semestres del curso, los estudiantes aprenden las reglas del deporte y a cómo controlar la energía en la cancha. Es decir, cómo calmar a los jugadores y manejar las emociones del público.

Muchos subestiman a las mujeres.

“Hay muchas cosas en tu contra por tu género”, me dijo Alfaro León.

Foto cortesía Alfaro León.

Los hombres tienen más facilidad transicionando de árbitro asistente a árbitro, me cuentan las mujeres del grupo. Es decir, los directivos confían menos en las mujeres.

“Estamos preparadas psicológicamente para aguantar eso”, me dijo Jessica Quetzalli Ramirez Jaime, una estudiante de 21 años en el colegio de árbitros. “Si te están gritando desde la grada, te griten lo que griten, tu te concentras en tu trabajo y tu lo haces lo mejor que puedes”.

El director del colegio Alfredo Torres asegura que todos y todas están bienvenidos en la escuela. Dice que no ve ningún problema de género en el deporte ni en la profesión del arbitraje. Subraya que todos los estudiantes cumplen con el mismo currículo y toman el mismo examen de aptitud física.

“El trabajo de la escuela, incluyendo las damas, es captar el talento arbitral y desarrollarlo para nutrir el sector profesional”, me dijo Torres. “Este es el objetivo, sin distinción de género. Al contrario, aplaudimos cuando llega una chica con ganas de inscribirse al curso”.

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Sin embargo, Torres reconoce la necesidad de atraer más mujeres al colegio y a la profesión. Por eso el colegio está en el proceso de crear una campaña junto con el Instituto Nacional de las Mujeres para reclutar a las jóvenes.

Sin embargo, el machismo está muy arraigado. Muchos intentan disuadir a las mujeres de jugar fútbol desde niñas. Sus familias no las apoyan y las ven como marimachas por amar el deporte. Las niñas también ven pocos ejemplos de mujeres con éxito en el fútbol. No hay demasiadas jugadoras, directoras técnicas y árbitros.

Ramírez Jaime (centro, con la pelota) después de arbitrar un partido del sector amateur. Foto cortesía Ramírez Jaime.

No es un problema exclusivo de México.

“La lista de los hombres árbitros internacionales es más extensa, ¿por qué?”, subraya Carmen Cecilia Gomez Cortez, una estudiante de 21 años.

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“¿Por qué está definido que cierta profesión es más para hombres que para mujeres? ¿Por qué como sociedad seguimos pensando que las mujeres no pueden?”, pregunta la joven.

La cultura esta cambiando. El primer tornero de la liga femenil nacional fue pitado solo por mujeres. Jessica Quetzalli Ramirez Jaime, una de las estudiantes del colegio, participó como árbitro.

“Para mi esto fue una inspiración, el decir sí podemos, el demostrarle a todo el mundo que tres mujeres pueden estar dentro de un campo y hacerlo perfectamente bien”, me dijo Ramírez Jaime. “No necesitamos que un hombre estuviera ahí para resolver las situaciones”.