AP

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto turnó una invitación a ambos candidatos a la presidencia de Estados Unidos para reunirse con él. Donald Trump fue el primero en aceptar de último minuto. En México vimos un Trump moderado y respetuoso de la investidura presidencial y horas después, durante su discurso en Arizona, vimos al mismo demagogo de siempre. En México se preguntan si la candidata demócrata Hillary Clinton también aceptará la invitación de Peña Nieto de ir a México.

La campaña de Clinton aún no ha dado detalles acerca de una posible reunión con el mandatario mexicano. Sin embargo, la campaña le confirmó a Fusión que habían recibido una carta del presidente.

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“La Secretaria Clinton se reunió con el Presidente Peña Nieto en México en 2014 y nuestra campaña tiene un dialogo regular con funcionarios del gobierno mexicano. Ella espera hablar con el Presidente Peña Nieto en el momento apropiado,” le dijo a Fusión una vocera de Clinton.

Por ahora no está claro si el “momento apropiado” vendrá durante o después de la campaña.

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La campaña de Clinton ha criticado la visita de Trump a México.

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“Donald Trump ha puesto en el centro de su campaña su estrafalaria política de forzar a México a pagar por un muro gigante. Pero en la primera oportunidad que tuvo de cumplir sus ofensivas promesas de campaña, Trump titubeó,” dijo John Podesta, el jefe de campaña de Hillary Clinton, en un comunicado de prensa. “Lo que vimos hoy es un hombre que asegura ser el mejor ‘negociador’, pero en verdad no tuvo la valentía de cabildear sus promesas de campaña cuando estuvo en frente de una audiencia amigable”.

¿Qué gana y qué pierde Clinton si decide visitar a Peña Nieto durante la campaña?

Si Clinton decide ir le ayudaría al mandatario mexicano a demostrar que su propuesta de entablar una conversación con ambos candidatos fue sincera y no sólo un intento fallido de apaciguar a Trump, quien mostró una cara amable e incluso humilde en México y volvió a poner la misma “cara dura” durante su discurso en Arizona.

Más allá de eso no hay grandes incentivos para un viaje fugaz. Clinton ya tiene gran ventaja con respecto al voto de los latinos en Estados Unidos y el apoyo de los mexicanos en México, no tanto por sus propuestas, sino por la amenaza que Trump representa para ambas comunidades.

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Clinton tampoco tiene que demostrar que es presidenciable. Como secretaria de estado se reunió con un sinfín de líderes y un nuevo apretón de manos con Peña Nieto, un presidente cuya popularidad va en picada por una serie de escándalos de seguridad y corrupción, no le suma.

La prensa también podría darle problemas a Clinton si va a México. Podrían preguntarle sobre los escándalos de corrupción en México, el flujo de armas estadounidenses hacia México, El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) que firmó su esposo Bill Clinton, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa o la extradición de El Chapo Guzmán. En fin, una serie de temas espinosos, en que cualquier palabra se puede convertir en ocho columnas.

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¿Para qué vendría a México Clinton si el costo puede ser tan grande? Siempre está el incentivo de tender un puente con el país extranjero que más relevancia tiene para el bienestar de los estadounidenses, México.

Clinton, como jefa de la diplomacia de Estados Unidos, dio muchas muestras de entender la importancia de México como aliado de los Estados Unidos. Sin embargo, como carece de incentivos electorales para viajar al sur del Río Bravo, se ve difícil que acepte la invitación del mandatario mexicano en este momento.