Edgar Reyna.

CIUDAD DE MÉXICO – Maizajo, un taller tortillero en la colonia Roma, está luchando por preservar la cultura alimentaria prehispánica. El propósito de la pequeña empresa es ayudar a promover la biodiversidad del maíz mexicano.

Dos de los cofundadores, Eric Daniel González y Santiago Muñoz, definen Maizajo como un “molino dedicado a la comercialización, investigación y difusión de los diferentes maíces en México y sus usos tradicionales”.

Diferentes tipos de maíz criollo. Edgar Reyna.

“Muchas personas en la ciudad ni siquiera saben que las tortillas son de maíz”, me explicó Laura García, cocinera e investigadora de Maizajo.“La comercialización de otras comidas ha hecho a los mexicanos olvidarse que ya hemos tenido una opción muy rica que se ha perfeccionado por muchos años”.

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“Mucha gente cree que las tortillas engordan a la gente, pero las que son 100% de maíz verdaderamente son saludables y pueden mejorar la digestión. Este maíz es más saludable que el maíz industrial”, afirmó García.

Sin embargo, las tortillas 100% de maíz tienen sus desventajas.

Las tortillerías típicas de la ciudad cobran 12 pesos por kilo mientras que Maizajo tiene que cobrar 15 pesos por una docena ya que le paga un precio justo a los pequeños productores que hasta ahora se han resistido a usar las semillas de las grandes empresas.

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Las semillas de maíz transgénico requieren el uso de pesticidas que pueden dañar la tierra y contaminar el agua de los pueblos agropecuarios. Apoyar a los pequeños productores que evitan usar estos químicos ayuda a proteger el medio ambiente.

México cuenta con la mayor diversidad de tipos de maíz en el mundo. Sin embargo, la distribución a gran escala de semillas de maíz blanco afecta el cultivo de maíz criollo que empresas como Maizajo están intentando preservar.

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El problema ya lleva décadas.

En 1994 la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) le abrió las puertas a las grandes corporativas agropecuarias y bajó el precio del maíz hasta un punto en el cual los pequeños productores ya no podían competir.

En 2016, a pesar de ser un país productor, México registró un récord de importaciones de maíz.

Edgar Reyna.

“Mucha gente está apoyando el proyecto porque tenemos que proteger nuestro maíz”, me dijo García.

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Hasta ahora Maizajo ha logrado convertirse en el principal proveedor de tortillas de varios restaurantes de la ciudad como Quintonil, Seneri, Loncherías Bravo y Fonda Mayor. Maizajo produce casi 150 kilos de masa con 70 kilos de maíz criollo cada día para cumplir con los pedidos.

La pequeña empresa actualmente compra su maíz de dos familias campesinas que tienen cultivos en el centro del país.

A pesar de que apenas abrieron en febrero, el equipo de Maizajo espera poder extender el proyecto mediante puntos de venta por toda la capital y desarrollar más molinas en otras ciudades para promover y preservar uno de los patrimonios más importantes de México.

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“Sin maíz no hay país” es uno de los lemas que Maizajo está fomentado con sus tortillas.