Cortesía La Vida Boheme.

CIUDAD DE MÉXICO — “Esta es nuestra fiesta, candado y cresta, nuestra fiesta”, coreaban a todo pulmón los jóvenes venezolanos durante la presentación de la banda de rock La Vida Boheme en el Festival Marvin de música, arte y cine. Los cuatro integrantes de la agrupación venezolana deleitaron a sus fans el pasado fin de semana en un parque de la colonia Condesa tocando hits como Você, Radio Capital, y La Vida Mejor. Los rockeros sudamericanos son famosos por sus canciones de protesta. Han creado una banda sonora para acompañar a la resistencia en su lucha contra el régimen de Nicolás Maduro.

En 2014 los integrantes de la banda huyeron de Caracas y se mudaron al entonces Distrito Federal para continuar denunciando, desde su trinchera musical, el autoritarismo en Venezuela. Maduro, cuya popularidad va en picada, ha escalado sus políticas represivas en un intento por disolver el congreso, escribir una nueva constitución y sepultar a la oposición. Decenas de manifestantes han muerto desde que las protestas masivas estallaron a finales de marzo.

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El presidente venezolano insiste que el gobierno estadounidense y otros agentes extranjeros están intentando desestabilizar al país. Mientras tanto los venezolanos deben lidiar con la escasez de comida, medicamentos y otros productos básicos.

“Tomamos la decisión [de venir a México] para poder sobrevivir económicamente como proyecto. Teníamos que irnos de Venezuela”, me dijo el vocalista de la banda Henry D’Arthenay. “Llegamos a la ciudad con una mano adelante y una mano atrás, sabiendo que en casa no íbamos a poder volver porque la situación era muy turbia”.

El joven de 28 años ha politizado su música para concientizar a sus fanáticos.

Cientos de venezolanos asistieron al concierto el sábado. Foto de Anna-Catherine Brigida.

D’Arthenay compone canciones para “La generación Chávez”, un término acuñado en Venezuela para describir a todos esos jóvenes que crecieron bajo el régimen de Hugo Chávez y presenciaron cómo uno de los países más ricos de América Latina acabó con una crisis alimentaria, política y económica.

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“La música es super importante ahorita”, me dijo D’Arthenay. “La gente necesita poesía. Con la poesía puedes transformar el mundo. De verdad una sola palabra puede cambiar muchas cosas”.

“Toda esta mezcla de sentimientos —que tu eres latino, que tu gobierno no es muy funcional, que te mintieron pero aún estás aquí luchando por lo que quieres — no hay ninguna otra banda latinoamericana que lo representa como La Vida Boheme”, me dijo Verónica, una venezolana de 23 años que participó en tres marchas en Caracas la semana pasada.

La estudiante universitaria asegura que muchos jóvenes tocan los temas de La Vida Boheme durante las manifestaciones y que las letras de la banda se comparten en redes sociales como emblemas de protesta.

“El venezolano es una persona muy musical. Siempre en una marcha hay gente que lleva instrumentos musicales. La música nos une. Nosotros protestamos mucho cantando”, subrayó Verónica en entrevista vía Skype.

La banda surgió en 2006 cuando D’Arthenay se juntó con tres amigos para retar la censura. En aquel entonces ensayaban en una oficina abandonada en Caracas. Les regalaron una bandera con la frase “La Vida Boheme” y decidieron colgarla en la pared.

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Para D’Arthenay el nombre representa el “existencialismo adolescente” y las ganas de triunfar haciendo arte. “Queríamos una juventud con música y con calle, algo que parecía prohibido en Venezuela”.

El grupo grabó su primer disco Nuestra en 2010. En las entrevistas de radio criticaban a los políticos locales, quienes intentaron en más de una ocasión suspender sus conciertos.

La banda también politizó sus videos musicales desde un principio. En el video de la canción Radio Capital los integrantes de la banda dan un concierto desde un techo en Caracas y son secuestrados. El video termina con el mensaje Viva la resistance. Nuestra fue nominado al Latin Grammy en 2011 en la categoría de mejor disco de rock y Radio Capital por mejor canción de rock.

En 2013 la banda exigió un cambio político con La Vida Mejor, una canción que rápidamente se convirtió en un himno de esperanza para muchos jóvenes venezolanos.

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“La Vida Mejor era una canción que yo la escuchaba en mi carro en Caracas en este momento tan turbio y yo decía, ‘Oye, quizás las protestas sirvan de algo. Quizás de verdad podemos hacer un cambio”, me dijo Verónica, la estudiante venezolana. “En ese momento, el disco era muy indefinido. Era como ‘Queremos un cambio y no sabemos si lo vamos a lograr pero la situación está mal’. Era muy representativo de lo que estaba pasando”.

La Lucha, su disco más reciente, fue producido por Eduardo Cabra – mejor conocido como “Visitante” del dúo Calle 13. El disco refleja las raíces de la banda y habla de vivir el día a día lejos de la crisis en Venezuela.

“Mi lucha más dura ha sido conmigo mismo: vivir lo más cerca posible de lo que pienso”, se escucha un audio del expresidente uruguayo José Mujica en el primer track del disco. “Si no logras la felicidad con poco, no te comas la pastilla que no lo vas a lograr con mucho”, continúa Mujica, quien se ha ganado la admiración de muchos jóvenes por su sencillez y austeridad.

Las palabras del exmandatario fueron grabadas exclusivamente para La Lucha.

“Para un venezolano en el exterior, su música significa algo más. Te llena de emoción saber que una banda de tu país está tocando”, me dijo Grabiel Reyes, un venezolano de 20 años que se mudó a México y asistió al concierto el sábado. “Se siente muy bonito que personas como ellos están representando a nuestro país, incluso en esta situación tan difícil que está pasando Venezuela”.

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Los integrantes de La Vida Boheme no descartan regresar a su país y participar en las manifestaciones. Sin embargo, creen que ahora no es el mejor momento e insisten que pueden ser de más utilidad luchando desde la Ciudad de México.

“Podemos seguir ayudando estando lejos”, me dijo Sebastián Ayala, baterista de la banda.

“Imaginate, son cosas que hicimos con todo el corazón del mundo pensando que alguien también se sintió igual y ahora hay gente mucho más joven que nosotros que usan nuestras letras para defenderse en las calles”, me dijo D’Arthenay. “La música es más importante que nunca”.