AP

Tras una semana intensa llena de redadas que culminaron en la detención de más de cien inmigrantes indocumentados en por lo menos siete estados, las autoridades trataron de minimizar las acciones al calificarlas como algo “rutinario”. Pero no te la creas.

La vocera del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), Gillian Christensen, “no le gusta el término ‘redada’ y prefiere decir que los agentes están llevando a cabo ‘acciones policiacas dirigidas’”, según el diario The Washington Post. Christensen insistió que las operaciones fueron “rutinarias” y fueron principalmente dirigidas a criminales. David Marin, oficial de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), reiteró lo que dijo Christensen y llamó a las redadas una “oleada de operaciones” dirigidas hacia “personas que están en este país ilegalmente con antecedentes criminales”, según NPR.

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Pero en realidad, el punto de las operaciones era generar pánico y miedo en las comunidades de inmigrantes, en sus lugares de trabajo y en sus casas, aseguran los defensores de los derechos de inmigrantes. El momento en que se lanzaron las redadas obviamente tiene mucho que ver con la orden ejecutiva que el presidente estadounidense Donald Trump firmó el 25 de enero. Los decretos de Trump hacen un llamado a tomar más medidas en contra de los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en los Estados Unidos.

The Washington Post publicó lo siguiente:

Hiba Ghalib, una abogada de inmigración basada en Atlanta, dijo que las detenciones de ICE estaban causando una ‘confusión masiva’ en la comunidad inmigrante. Dijo que escuchó reportes de agentes de ICE tocando puertas en una comunidad mayoritariamente hispana, pidiéndole a gente que muestren sus documentos.

‘La gente está entrando en pánico’, dijo Ghalib. ‘La gente tiene mucho, mucho miedo’.

Los agentes de inmigración reconocieron que las autoridades han lanzado una red más grande de la que hubieran lanzado el año pasado por la orden ejecutiva de Trump.

David Abud, organizador regional de la Red Nacional de Jornaleros, publicó un comunicado el viernes:

Consideramos estas redadas como un esfuerzo de ICE y la nueva administración para tratar de sembrar caos e intimidar a nuestras comunidades. Están tratando de normalizar estos ataques contra nuestras comunidades y necesitamos estar listos, en cualquier momento, para movilizarnos y resistir. Ante estos esfuerzos, permaneceremos vigilantes, enfocados y organizados. Estamos más determinados que nunca para pelear contra cada deportación y todos los ataques adicionales contra nuestras comunidades como sea que aparezcan.

“La variable que distingue a Trump es el miedo y la ansiedad justificable. Esos son categóricamente nuevos”, Jonathan Blazer, asesor de política y defensa para la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), le dijo al New York Times.

The Washington Post subrayó:

Algunos activistas en Austin y Los Ángeles expresaron que las redadas podrían ser una retaliación contra las ciudades con políticas de ‘ciudades santuarios’. Un auxiliar del gobierno familiarizado con las redadas dijo que es posible que las operaciones que se llevaron a cabo principalmente durante el día –un cambio de las redadas de noche de la administración de Obama– intentan ‘mandar un mensaje a la comunidad que la fuerza de deportación de Trump está en efecto’.

Trump prometió deportar a unos 3 millones de inmigrantes indocumentados durante su presidencia, y algunos cálculos indican que la nueva orden ejecutiva ha expuesto de 5 a 8 millones de inmigrantes. Mientras tanto las autoridades afirman que sólo están buscando criminales conocidos. Sin embargo, un funcionario de DHS admitió que también detuvieron a personas que no eran criminales, informó The Washington Post (no se ha publicado información detallada sobre los detenidos).

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Las redadas mandaron un mensaje de miedo cuando agentes de ICE en Phoenix deportaron a Guadalupe García de Rayos, una madre de dos que había vivido 21 años en Estados Unidos. Su detención y deportación desató protestas.

Ahora varios grupos pro-inmigrantes están tratando de educar a la gente a través de las redes sociales sobre lo que deben hacer si agentes ICE llegan a presentarse en sus hogares. Sin embargo, ICE ya cumplió su objetivo la semana pasada: propagar el miedo. Es muy posible que las redadas de este tipo continúen.