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FIFA está cambiando sus reglas para combatir el racismo y la discriminación durante los partidos de fútbol.

Durante la Copa Confederaciones, el preámbulo para la Copa Mundial de Rusia en 2018, los árbitros podrán detener un partido si existe un acto de discriminación, informó la organización en un comunicado.

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Si un árbitro escucha un grito o un canto racista, homofóbico o discriminatorio, puede parar el partido para dar una advertencia. Si el incidente se repite una segunda vez, puede parar el partido hasta que los fanáticos dejen de gritar. Si hay un tercer incidente, puede cancelar el partido por completo.

“Las iniciativas son herramientas adicionales para los árbitros y oficiales del partido para prevenir actitudes discriminatorias y asegurar que el ambiente en el estadio sea uno de juego justo y respeto”, dijo el presidente de FIFA, Gianni Infantil, en el comunicado.

Antes, las reglas de FIFA castigaban a los equipos y jugadores por el comportamiento de los fanáticos. Ahora la organización intentará penalizar directamente a los hinchas.

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Sin embargo, las nuevas reglas podrían suscitar varios problemas. Los fanáticos podrían intentar detener un juego en cualquier momento y todo un estadio podría ser castigado por las acciones de unos cuantos. Suspender un partido también podría tener repercusiones económicas y causarle un dolor de cabeza a las televisoras que transmiten los juegos. No está claro si FIFA analizó todos estos escenarios. Puede que la organización esté confiando demasiado en la discreción de los árbitros.

Hasta ahora, las acciones de FIFA no han disuadido a los fanáticos.

La selección nacional mexicana es uno de los equipos que ha estado en el centro de la polémica por el uso común del grito “puto” cada vez que el portero del equipo rival despeja el balón. FIFA ha sancionado a la federación mexicana de fútbol unas ocho veces por el grito homofóbico. Sin embargo, los hinchas mexas lo siguen coreando y cada vez más fuerte.