Cortesía de Gloria Itzel Montiel

Gloria Itzel Montiel dice que “siempre sabía” que era indocumentada, pero que sólo empezó a entender lo que significaba para su futuro cuando entró a la secundaria.

Era una adolescente muy lista y estudiosa. En su tiempo libre iba a la biblioteca – “eso es lo que hacía para divertirme durante los fines de semana”, me dijo Montiel. A pesar de que fue la mejor estudiante de su generación, no pudo ser parte de programas como A Better Chance (Una Mejor Oportunidad), el cual otorga becas para que los estudiantes de color puedan ingresar a escuelas privadas de mucho prestigio. Se dio cuenta que iba a tener que trabajar más duro para lograr sus metas.

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“Descubrir que mi futuro académico estaba en peligro fue devastador”, me dijo Montiel.

La joven comenzó a planear mientras estudiaba su último año en una preparatoria en Santa Ana en el estado de California. Montiel envió solicitudes a varias universidades que ni siquiera sabía que habían implementado políticas para rechazar a las personas indocumentadas.

También solicitó a las universidades estatales de California en Fullerton y Long Beach y a Harvard y Princeton. Harvard la aceptó y le ofreció una beca completa. Montiel decidió cursar su licenciatura y maestría en Harvard y encontró maneras de ganar dinero mientras estudiaba. También fue la primera persona indocumentada en recibir un doctorado de la Universidad de Claremont en California.

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Recibió su carta de admisión a Harvard en 2004, tres años después de que el senado estadounidense rechazara una versión de la ley para que los jóvenes indocumentados puedan estudiar en las universidades estadounidenses. Algunos se refieren a estos jóvenes como “DREAMers” o Soñadores. La ley le hubiera otorgado la residencia a los estudiantes indocumentados. No fue hasta 2010 que la administración Obama aprobó el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés).

Recibir la protección de DACA no legaliza la situación migratoria de los jóvenes indocumentados, pero les autoriza permisos de trabajo si llegaron a Estados Unidos antes de cumplir los 16 años y cumplen con ciertos requisitos. Algunos estados también permiten que los indocumentados reciban licencias de conducir y números de seguro social. Por lo menos 750,000 jóvenes han recibido la protección desde la creación de DACA.

El programa de DACA ha sido un salvavidas para Montiel y otros jóvenes indocumentados. Sin embargo, solo es una medida temporal y no ha generado una reforma migratoria de largo plazo. El programa también excluye a los padres de los recipientes y a muchos otros que no cumplen con los requisitos específicos.

Es parte de la razón por la cual Montiel quiere contar su historia.

Trump sigue persiguiendo a los inmigrantes indocumentados y el futuro de DACA permanece incierto. Montiel piensa que es importante que los jóvenes indocumentados aprendan a navegar el sistema de educación sin la protección de DACA.

Obtener un doctorado no fue fácil. Después de graduarse de Harvard, Montiel regresó a su casa en el Condado de Orange y trabajó con un organización educativa sin fines de lucro para establecer programas para que los padres que sólo hablan español se involucren en los estudios de sus hijos. Encontrar un trabajo sin un permiso legal fue complicado, pero usó un Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN, por sus siglas en inglés) para convertirse en una emprendedora, chambear como consultora para algunas compañías y crear su propia tienda virtual en el sitio web Etsy.

Cortesía de Gloria Itzel Montiel

Cuando Montiel fue aceptada a la maestría en Harvard le dijeron que no se podía inscribir por su situación migratoria. Tardó demasiado en resolver ese asunto y pasaron las fechas para pedir ayuda financiera. En pocas palabras, no tenía el dinero para estudiar ahí.

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“Regresé a casa y empecé a trabajar y empecé el proceso de irme y dar clases en el extranjero”, me dijo Montiel. Pero sus amigos y consejeros le recomendaron que pidiera admisión tardía para poder acceder a la ayuda financiera.

Harvard eventualmente autorizó su admisión y Montiel pudo recolectar suficiente dinero de becas para pagar la universidad.

Trabajó como niñera, en un centro de llamadas para pedir donaciones de exalumnos de Harvard y recibió una beca de la Fundación Harvard en México. Esa fundación normalmente es para ciudadanos mexicanos que regresan a trabajar a México después de completar sus estudios en Estados Unidos.

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Sin embargo, Montiel se quedó en Estados Unidos y convirtieron su beca en un préstamo.

Regresó al Condado de Orange con una maestría. Usó su ITIN para trabajar como una consultora para varias organizaciones sin fines de lucro. Escribía propuestas y reportes para diversificar las donaciones y ayudaba en la organización de eventos.

Montiel se contactó a través de las redes sociales con la gente y las organizaciones que podían ayudarle a encontrar compañías que estaban dispuestas a contratarla como consultora. Estableció relaciones con organizaciones como Educators for Fair Consideration, el National Hispanic Business Women Association de Orange County y otras personas indocumentadas que estaban dispuestas a compartir sus recursos y apoyarla. Montiel dice que los grupos de defensa como United We Dream y el Dream Network pueden ser muy útiles.

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“Solo haz una lista de las personas o las organizaciones que te podrían ayudar a encontrar las oportunidades adecuadas”, sugiere Montiel. “Es una situación muy desconocida y mucha gente todavía no sabe que puede trabajar”.

Montiel dice que no necesariamente hay que esconder el hecho de ser indocumentado.

“[Las personas indocumentadas] suelen evitar conversaciones que las pone en una situación donde saldrá el tema de su situación [migratoria]”, dijo Montiel. “Pero creo que es muy importante [hablar de nuestras situaciones migratorias] cuando estamos creando relaciones con líderes de la comunidad o individuos en nuestros campos de trabajo que nos pueden dirigir a las oportunidades de consultoría”.

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Para su doctorado, Montiel investigó las experiencias de estudiantes indocumentados latinx en las universidades privadas más prestigiosas de Estados Unidos. Ahora quiere usar su investigación para mejorar el acceso y el apoyo para los estudiantes indocumentados que también van a escuelas como Harvard.

“Aquí es cuando inicia el trabajo verdadero de difundir los resultados y verdaderamente hacer lo que puedo para crear oportunidades para otros”, concluyó.