Retratos de los desaparecidos. Foto de Anna-Catherine Brigida.

Un rayo de luz en una habitación oscura ilumina una silla negra. Voces de hombres y mujeres cuentan historias de tortura en las cárceles clandestinas del México de 1970. La pieza de arte conceptual es parte de una exhibición sobre los desaparecidos en el Museo Casa de la Memoria Indómita.

De 2007 hasta la fecha, más de 30 mil desapariciones se registraron en México, según las estadísticas del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas. Algunos analistas calculan que el número es mucho más alto. Algunos culpan al gobierno, otros a los narcos. La verdad es que las desapariciones ya eran algo común en el país incluso antes de la llamada guerra contra el narcotráfico.

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La sociedad mexicana ya está acostumbrada a este fenómeno. Para muchos se han convertido en estadísticas y sólo eso. Sin embargo, ahora los artistas están tratando de darle una voz a las víctimas para que no sean un número más.

En 2014, una exposición en el Museo Memoria y Tolerancia conectó la matanza de estudiantes en 1968 a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. En septiembre de 2016, la exposición fotográfica No Olvidamos de la Biblioteca de México-La Ciudadela plasmó la falta de justicia para los desaparecidos de México.

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El Museo Casa de la Memoria Indómita está retomando el tema para que no quede en el olvido.

El arte conceptual en el Museo Casa de la Memoria Indómita. Foto de Anna-Catherine Brigida.

“El museo es una manera de continuar la lucha, de dar el testimonio, de entregar algo a la sociedad”, me dijo Jorge Gálvez, director del museo.

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Jesús Piedra, el cuñado de Gálvez, desapareció el 18 de abril de 1975. Su familia cree que su desaparición tuvo algo que ver con su participación en movimientos de izquierda.

La etapa es conocida como “la guerra sucia”. De 1969 a 1999, al menos 480 personas fueron desaparecidas en México por hacer activismo político y retar al gobierno. Un informe de la PGR asegura que el ejército mexicano estuvo involucrado en 62% de los casos.

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Ante la desaparición de su cuñado, Gálvez se juntó con un grupo de familiares de personas desaparecidas para crear un comité de búsqueda. En 2012 el comité inauguró el museo. Gálvez cree que el espacio artístico puede difundir su mensaje de una manera más efectiva.

La exposición imagina a los supuestos culpables tras las rejas. Foto de Anna-Catherine Brigida.

En la estación del metro Polanco hay otra exposición que está generando consciencia sobre las víctimas mediante un mapa que visualiza las desapariciones en los diferentes estados de la república. El mapa es parte de Mexibility, un proyecto que crea propuestas visuales con bases de datos.

El proyecto se lanzó con otros para celebrar el Año de Alemania en México.

“Estos números los ves visualizados dentro de un mapa, una gráfica o una imagen y ya puedes entender mejor qué implica”, me dijo Magdalena Wiener, coordinadora cultural del Año de Alemania en México.

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Explicar la problemática a tráves del arte puede tener un impacto más profundo que un discurso acartonado o las mismas protestas de siempre.

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“El arte es una plataforma donde podemos explorar estos temas sin tener estas fronteras de diplomacia”, me dijo Wiener. “Podemos visualizar ciertas cosas para también tocar a los visitantes de una forma más emocional”.

Mapa de desapariciones en México. Foto de Anna-Catherine Brigida.