AP

Después de ser violada, una joven mexicana se enfrentó a una investigación por matar a su agresor. Pero la presión social y quizá el sentido común hizo que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ) absolviera a la muchacha de 15 años.

El incidente ocurrió el primero de junio cuando Itzel salió de la escuela y caminó hasta la parada de un camión en las inmediaciones de la estación del metro Taxqueña. Un hombre se le acercó y le puso un cuchillo en el cuello. La obligó a caminar y la llevó abajo de un puente.

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Itzel dice que ahí fue violada varias veces por su agresor. Luego comenzó un forcejeo, la joven logró tomar el cuchillo y se lo clavó en el pecho al hombre. La policía eventualmente llegó y detuvo al sospechoso, quien fue trasladado al hospital y poco después murió.

Itzel publicó un video en YouTube en donde cuenta su versión de los hechos:

La carpeta de investigación del supuesto violador se cerró bajo la lógica de que una persona muerta no puede ser juzgada por un crimen. Sin embargo, la procuraduría capitalina sí investigó a la joven por homicidio.

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Pero este martes, las autoridades decidieron no ejercer una acción penal ya que concluyeron que la joven actuó en legítima defensa.

“Derivado de las diligencias integradas en la carpeta de investigación se determinó que la víctima queda libre de toda responsabilidad, debido a que actuó en legítima defensa, en virtud de que su integridad física y su vida estuvieron en riesgo. Por lo anterior, la representación social elaboró la propuesta de no ejercicio de la acción penal respecto al actuar de la menor”, reiteró la PGJ en un comunicado de prensa.

Es una decisión de mucho peso tanto para Itzel como para las miles de mujeres mexicanas que se enfrentan diariamente al hostigamiento, el acoso sexual y la violencia de género.

Ya hay una larga lista de casos en donde las autoridades por una razón u otra terminan culpando a las víctimas.

En 2013, una mujer mexicana fue condenada por homicidio tras matar a uno de sus dos agresores para poder escapar después de ser abusada sexualmente. La mujer pasó 86 días en la cárcel. Eventualmente fue absuelta cuando un tribunal reclasificó el delito como homicidio en “exceso de legítima defensa”.

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En mayo de este año, la Procuraduría de la Ciudad de México tuiteó sobre el comportamiento de una víctima en lo que pareció un intento de culpar a una mujer por su propio asesinato. El hashtag #SiMeMatan se hizo viral en las redes sociales en respuesta a los comentarios misóginos de las autoridades mexicanas. Miles de personas marcharon en el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el procurador capitalino tuvo que salir a disculparse y el titular del área de comunicación renunció.

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En junio, el procurador del estado de San Luis Potosí dijo en entrevista con el portal de noticias La Orquesta que un caso no puede ser considerado un feminicidio si la víctima hizo algo para provocar la agresión.

No cabe duda que el machismo está institucionalizado. La peligrosa tendencia de culpar a las víctimas podría empeorar la crisis de feminicidios en México.