Foto de Demian Black. Cortesía México de Colores.

CIUDAD DE MÉXICO — Un grupo de hombres con vestidos folclóricos mexicanos se maquillan como “Muñecas de Huehuetoca” y se envuelven en rebozos de colores brillantes. Es un espectáculo más de México de Colores, un grupo de danza inspirado en bailes tradicionales que busca romper las normas de género y sexualidad.

El conjunto fue fundado en 2011 por el bailarín y director de danza folclórica Carlos Antúnez, quien creó una serie de coreografías para un evento sobre la diversidad en México. Un espectáculo eventualmente se convirtió en seis años de presentaciones en cabarets de la zona rosa hasta las ferias públicas de Iztapalapa.

Cortesía México de Colores.

“De verdad hemos descubierto — lo que ya sabía yo pero ahora he visto — que el arte rompe barreras sin que nadie se de cuenta”, me dijo Antúnez.

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El director de México de Colores juega con las expectativas y los prejuicios del público. “No es que la tradición tiene que cambiar. La tradición es la tradición”, reconoció el bailarín. “Pero creo que algunos grupos de danza están casados con [la idea] de que la tradición no debe cambiar de nada”.

Los shows comienzan con una coreografía que expresa la discriminación contra una pareja homosexual durante el tiempo de los aztecas. A lo largo del espectáculo los bailarines cambian de vestuario varias veces. Son hombres y mujeres en el mismo show.

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“La verdad es que es mucho más fácil que el público acepte y se sienta menos agredido con ellos vestidos como mujeres”, subrayó Antúnez. El director dice que la idea de poder representar dos géneros al mismo tiempo es algo que al espectador todavía le cuesta trabajo digerir. Al final de cada espectáculo los bailarines culminan su presentación vestidos de hombres.

“Con [este final] me gusta plasmar la diversidad que hay en la diversidad”, me dijo Antúnez, quien asegura que todos los bailarines de México de Colores se identifican de diferente manera. Antúnez me dice que cuatro de los 16 bailarines del grupo se identifican como heterosexuales.

“La gente solamente quiere partir el mundo en dos — heterosexuales y homosexuales — y no es así. Podemos ser gays, bisexuales, transgénero, afeminados, masculinos. Cada persona es diferente. A mi me gusta recordarle al público esto”, subrayó.

Al final del espectáculo los hombres también se besan. “Este beso simboliza, ‘Mira, existimos hombres que nos besamos’. Punto”, me dijo el director. Para Antúnez un beso es un beso y sólo eso. No tiene porque ser juzgado.

La reacción de la audiencia ha sido en su mayor parte positiva, asegura Antúnez. No importa la edad de la audiencia ni el lugar en donde bailan. Padres y abuelos incluso le han dicho al director que entienden mejor a sus hijos y nietos que se identifican como gay después de ver el espectáculo.

Cuenta que en uno de los shows un hombre de más de 70 años, el cual Antúnez describe como un macho con sombrero típico, se paró a aplaudir y gritó “¡tienen huevos!” – se refería a la valentía del grupo no al hecho de que tienen testículos.

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También dice que un niño de cinco años una vez llegó a un taller de baile que Antúnez organizó en Texas, uno de los estados más conservadores de Estados Unidos. El niño se sabía todas las coreografías y había visto todos los videos de los bailes en YouTube.

Foto de Demian Black. Cortesía México de Colores.

Cuando comenzó, Antúnez no se los esperaba. De hecho sentía mucho miedo y no estaba seguro si el público entendería o aceptaría el concepto de México de Colores. “Si hay una falta de respeto, tomamos nuestras cosas y nos vamos”, le dijo Antúnez a sus bailarines durante las primeras presentaciones.

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“Los gays siempre generamos un mecanismo de precaución como mecanismo de defensa porque desde niños se nos molesta”, me dijo Antúnez. Sin embargo, en los 350 espectáculos que lleva el grupo no se han enfrentado a una situación violenta o agresiva.

Antúnez ahora desea presentar su espectáculo en comunidades fuera de la Ciudad de México. Reconoce que la capital mexicana puede ser bastante tolerante y el verdadero reto está en otros estados del país. México de Colores quiere ganarse las mentes y los corazones de todos los mexicanos, incluso aquellos que se rehusan a aceptar a la comunidad LGBT+.

“La verdad es que México de Colores me sorprende y me sigue sorprendiendo”, me dijo Antúnez. “Hemos tenido muchas historias de gente a la que boom, se les cae las barreras que tenían”.