Procuraduría General de la Republica (PGR)

El gobierno mexicano extraditó este jueves a el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán a los Estados Unidos. El líder del Cártel de Sinaloa fue trasladado en avión de Ciudad Juárez a Nueva York, horas antes de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos. Los expertos coinciden que México mandó un mensaje con la extradición del capo. Sin embargo, no se entiende muy bien si fue un regalo de último minuto para el gobierno de Barack Obama o un gesto de paz para la nueva administración.

México pudo haber perdido una carta de negociación ante Trump al entregar su trofeo de la guerra contra el narcotráfico antes de comenzar las negociaciones sobre inmigración, el muro en la frontera y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) con el nuevo gabinete estadounidense.

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La Secretaría de Relaciones Exteriores informó este jueves que el Secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray y el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo se estarán reuniendo el próximo 25 y 26 de enero en Washington D.C. con Reince Priebus, Jared Kushner y Stephen Bannon, entre otros. La extradición de Chapo pudo haber sido un tema a tratar en esas conversaciones y Trump seguramente le hubiera encantado tuitear que logró que el gobierno de México le entregara al narcotraficante más famoso del mundo.

Algunos legisladores mexicanos aseguran que la seguridad binacional y la cooperación en la guerra contra el narcotráfico es una de las cartas más fuertes que tiene México para negociar con Trump.

Sin embargo, varios expertos sugieren que aún así la extradición de este jueves reafirma de manera simbólica el compromiso de México de trabajar con Estados Unidos.

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“El proceso judicial fue completamente respetado”, dijo Eric Olson, un experto en seguridad y crimen organizado del Wilson Center. “Lo interesante es que una vez que concluyeron los amparos de Chapo no hay nada que dice que debe ser extraditado de manera inmediata. El gobierno de México pudo haber esperado otras 24 horas si así lo deseaba y entonces mandar otro mensaje”.

“También es posible ver esto como una oferta de paz a Trump”, Olson me dijo. “También puede decirle a la administración Trump que [México] está dispuesto a continuar las operaciones contra el narcotráfico con Estados Unidos si hay una disposición de Estados Unidos para trabajar juntos”.

Ignacio Pinto-León, un experto en derecho mexicano, coincide en que el proceso de extradición fue respetado por parte de las autoridades mexicanas ya que en un caso tan visible como este el gobierno no podía arriesgarse a cometer irregularidades.

“Sin embargo, creo que el tiempo de la extradición, unas horas antes de la toma de protesta de Trump como presidente de Estados Unidos, le manda un mensaje a la nueva administración de una expectativa de cooperación mutua”, me dijo Pinto-León.

Las agencias estadounidenses aplaudieron la decisión de México de extraditar al narcotraficante.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos agradeció al gobierno mexicano en un comunicado por su “extensiva cooperación y asistencia” en el proceso de extradición.

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Ahora queda por verse cómo el nuevo presidente de Estados Unidos interpreta la extradición de El Chapo Guzmán y si el gobierno mexicano logra apaciguar a una agresiva administración mediante su disponibilidad inicial para llevar las cosas en paz.