Foto: Edgar Reyna

Si vives en una ciudad, seguramente has notado que los bajo puentes se han transformado en sitios de asentamientos informales. Las personas en situación de calle han encontrado refugio y un techo seguro abajo de muchas de estas estructuras. Sin embargo, desde hace algunos años, la Ciudad de México ha estado implementado un tipo de arquitectura defensiva para transformar los espacios en zonas de comercio y convivencia: restaurantes, tiendas, parques, panaderías, salas de conciertos e incluso estaciones de policía.

La arquitectura defensiva se entiende como “el diseño de edificios o espacios públicos para desalentar a la gente de tocar, escalar o sentarse en ellos, con la finalidad de evitar daño o el uso para diferentes propósitos”, de acuerdo a la definición del diccionario MacMillan.

Una tienda de bebidas alcohólicas y una panadería. Foto: Edgar Reyna

Este tipo de arquitectura ha sido implementada en algunas de las ciudades más grandes del mundo como Londres y Nueva York. Es un tema polémico. El geógrafo Neil Smith y la profesora de la psicología ambiental Setha Low explican en su libro La política del espacio público que la arquitectura defensiva es la “transfiguración del espacio público a la petición de las estrategias corporativas y del Estado”.

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En ciudades como San Francisco los ciudadanos han luchado contra la construcción de una cerca en una plaza pública ya que no solo afecta a la gente sin hogar pero también la estética de la comunidad. Una versión más hostíl de la arquitectura defensiva se puso en marcha en Londres hace un par de años cuando se instalaron picos en la entrada de un edificio residencial para que los indigentes no pudieran descansar en ese lugar. Hasta el alcalde de Londres denunció la táctica en 2014 como ‘fea y estúpida’.

Un parque de patinaje. Foto: Edgar Reyna

Las autoridades chilangas argumentan que están tomando medidas para recuperar los espacios públicos de la ciudad. En ocasiones, esto significa expulsar a los más vulnerables.

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La arquitectura defensiva genera un dilema para los urbanistas que aún se preocupan por el desarrollo social de la ciudad. Se necesitan más espacios públicos en la capital pero las acciones que se están tomando pueden ser discriminatorias y no resuelven la situación de calle para las casi 3,500 personas que carecen de un hogar en la Ciudad de México.

Un estacionamiento para camiones de basura. Foto: Edgar Reyna

“Se espera que esto sea espacio de convivencia y que invite a la gente a que pasen de manera segura”, me dijo Itzel Reyes, vocera de la Autoridad del Espacio Público de la Ciudad de México. “Los bajo puentes normalmente se usan como estacionamientos o hasta hay gente que vive ahí. Esto empezó a cambiar en 2012".

La vocera no explicó como se dan los desplazamientos. La mayoría de las veces otras Secretarías dirigen a la población en situación de calle a los albergues públicos de la ciudad.

A continuación cómo la Ciudad de México está “recuperando” los espacios:

Una estación de policía. Foto: Edgar Reyna
Una plaza de comida rápida. Foto: Edgar Reyna
Un gimansio de CrossFit y un parque de juegos para niños. Foto: Edgar Reyna
Un estacionamiento de microbuses. Foto: Edgar Reyna
Un VerifiCentro para los coches. Foto: Edgar Reyna