AP

“Sin maíz no hay país” podría convertirse en el grito de batalla más relevante para contraatacar las políticas proteccionistas del presidente estadounidense Donald Trump.

El Senado de México actualmente se encuentra analizando y discutiendo una iniciativa de ley que propone sustituir el maíz amarillo que el gobierno mexicano le compra a los productores estadounidenses por el de Brasil, Argentina y Canadá entre otros países.

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El maíz amarillo se utiliza principalmente como forraje y alimento para el ganado.

México es uno de los principales consumidores de maíz estadounidense. La iniciativa advierte que el 60% de la producción del país vecino del norte se concentra en estados del medio oeste: Iowa, Illinois, Nebraska, Kansas y Minnesota. Es decir, al sustituir las compras de maíz, México podría asestar un severo golpe económico contra varios de los estados que ayudaron a catapultar a Trump a la presidencia.

“Se vive una época de enorme hostilidad y de continuos ataques por parte de la nueva administración en los Estados Unidos”, el senador independiente Armando Ríos Piter dijo al presentar el proyecto de ley ante los medios la semana pasada. “La iniciativa que estamos planteando tiene como objetivo garantizar la seguridad alimentaria de nuestro país. Hoy tenemos una enorme dependencia de maíz que hacemos especialmente de los Estados Unidos y en particular de los estados en medio de la unión americana, el llamado midwest, el llamado corn belt”.

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La iniciativa liderada por Ríos Piter y apoyada por legisladores de diferentes partidos busca establecer el abastecimiento de maíz como una prioridad para la seguridad nacional. El senador contempla que México podría diversificar su mercado y sustituir las compras de maíz amarillo estadounidense en un 100% dentro de un marco de tres años.

Ríos Piter subraya que también “le sale más barato” a México comprarle maíz a otros países.

“Existe un margen de maniobra en términos de costos para sustituir importaciones de maíz desde Brasil, a menores costos que los estadounidenses, y desde Canadá y Argentina con costos superiores pero manejables”, lee la exposición de motivos de la iniciativa de ley. “En 2016 el costo de transporte por tonelada promedio desde Estados Unidos fue de 80 dólares, en Brasil el costo de transporte es menor de 71, y de Canadá y Argentina es mayor, 96 y 109 dólares respectivamente. Si se compra de Brasil el 68%, de Canadá el 25% y de Argentina el 7% los costos de transporte promedio terminan siendo los mismos costos que con los Estados Unidos”.

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“Según nuestras propias estimaciones la medida en el corto plazo tendría un costo de 20,000 empleos para los trabajadores del corn belt”, subraya.

La propuesta para diversificar la compra de maíz amarillo.
Ríos Piter/Senado de la República

Las acciones de los legisladores mexicanos han disparado alarmas en Estados Unidos.

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“Los cultivadores de maíz están uniéndose a otras organizaciones para enviar cartas a la administración expresando que debemos preservar nuestro acceso al libre comercio de maíz, frijol, puerco, res, etanol y granos secos con Canadá y México”, me dijo Kurt Hora, presidente de la Asociación de Cultivadores de Maíz de Iowa.

Hora subrayó que varios legisladores estadounidenses, entre ellos el Senador de Iowa Chuck Grassley, se han reunido con algunos de los consejeros de Trump para expresar su preocupación ante una posible guerra comercial con México.

Algunos analistas advierten que este tipo de iniciativas acaban dañando a las industrias de ambos países. Sin embargo, México ha demostrado en el pasado que cuando no tiene más alternativas diplomáticas sí puede sacar los dientes.

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“En el 2009 México impuso aranceles para algunos productos estadounidenses después de que Estados Unidos se negara a darle a los camiones mexicanos que transportaban mercancía acceso a sus carreteras”, señala Christopher Wilson, experto del Woodrow Wilson Mexico Institute de Washington D.C.

Wilson asegura que en esa instancia el gobierno mexicano logró presionar a ciertas industrias y estados para influir en el sistema político del vecino país del norte. El gobierno estadounidense eventualmente cedió y cumplió con las estipulaciones del Tratado de Libre Comercio con América del Norte para brindarle el acceso acordado a los transportistas mexicanos.

“México fue efectivo”, subraya Wilson.

Sin embargo, la iniciativa de ley podría tener consecuencias indeseables para los trabajadores mexicanos que laboran en los estados del medio oeste estadounidense. Y que el gobierno mexicano deje de comprarle maíz amarillo a Estados Unidos no significa que la industria privada también lo deje de hacer.

El Senador Armando Ríos Piter visita la frontera de México con Estados Unidos.
Armando Ríos Piter Facebook

El Senador Ríos Píter asegura que la iniciativa contempla cerrar las brechas en el campo mexicano y brindar incentivos gubernamentales para que los productores puedan encontrar mejores ofertas de maíz extranjero. Subraya que esta y otras iniciativas deben mandar un mensaje.

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El senador independiente también ha propuesto que México revise todos los acuerdos en materia de seguridad conEstados Unidos ante las amenazas de Trump.

“¿Por qué vamos a seguir colaborando en combate al terrorismo con un gobierno hostil en los Estados Unidos? Con un gobierno que no quiere a nuestro país y que lo ataca, que ataca a nuestros connacionales y que ataca a los mexicanos de este lado de la frontera”, dijo Ríos Piter en conferencia de prensa la semana pasada.

El senador insiste que México no quiere disputas pero se tiene que defender, y el maíz es un arma.

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“La relación es compleja, nosotros no fuimos los que empezamos con esta dinámica de agresividad, fueron los Estados Unidos”, señaló Ríos Piter. “La posición que ha tenido Donald Trump tiene costos… Esto de manera importante debería ayudar a que esos productores estadunidenses del estado de Iowa, del estado de Indiana, de toda esa parte roja e intermedia de la unión americana, pues le hablen a sus congresistas, le hablen a sus senadores y les digan que esta actitud beligerante y hostil pues obviamente también tiene consecuencias respecto a las decisiones que puede tomar México”.