AP

El azúcar ha ingresado a la lista de productos que están desatando disputas comerciales entre México y Estados Unidos. Las pequeñas guerras comerciales coinciden con el deterioro de la relación bilateral entre ambos vecinos ante la llegada de Donald Trump al poder.

La Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA) le pidió al gobierno mexicano esta semana lanzar una investigación sobre las prácticas de la industria azucarera estadounidense.

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La disputa comercial inició en 2014 cuando el gobierno de Estados Unidos decidió suspender una investigación de las prácticas de la industria azucarera mexicana. Los azucareros gringos acusaron a México de dumping – en este caso el uso de subsidios gubernamentales para impulsar a las empresas locales a exportar sus productos y venderlos a un menor precio. Ambos países eventualmente firmaron un acuerdo para establecer reglas más justas.

Sin embargo, las acusaciones de dumping continuaron poco después de la ratificación del acuerdo.

En marzo de este año, el gobierno estadounidense lanzó el primer golpe y redujo la cuota de importación de azúcar refinada mexicana de 53% a 15%. El nuevo límite obliga a México a suspender temporalmente la exportación de azúcar refinada a Estados Unidos.

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El azúcar no es el único bien que ha tensado las relaciones comerciales entre ambos países.

En 2010, México impuso una serie de aranceles a varios productos estadounidenses después de que Estados Unidos violó una cláusula del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al limitar el acceso a sus carreteras a los transportistas mexicanos en la frontera. Los aranceles de México ejercieron suficiente presión sobre las industrias de varios estados para que el Departamento de Transporte de los Estados Unidos eliminara las restricciones en 2015.

En abril de este año, México le ganó a Estados Unidos “la batalla del atún”. La Organización Mundial del Comercio (OMC) dictaminó que las restricciones estadounidense que limitaban las importaciones de atún mexicano eran injustas. La organización estableció que México ahora podrá imponer sanciones comerciales contra Estados Unidos que equivalen a más de 160 mil millones de dólares.

Ante las amenazas de Trump, un grupo de legisladores mexicanos propuso lanzar la “guerra del maíz”. Hace algunos meses, una coalición de políticos encabezados por el senador independiente Armando Ríos Piter presentaron una iniciativa para sustituir la compra de maíz amarillo estadounidense por el de otros países.

Estas pequeñas guerras comerciales seguramente serán discutidas este mes cuando el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, y el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, se reunan en Washington D.C.

Sin duda, la disputa más importante será la renegociación del TLCAN. México, Estados Unidos y Canadá se estarán jugando el futuro competitivo de la región.