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CIUDAD DE MÉXICO – Las imágenes de luchadores posando en una sala con sus familias y un hombre que parece Santa Claus junto con encabezados como “Apocalipsis” y “Extinción” son portadas que atrapan la mirada de los jóvenes. Adentro el lector encuentra fotografías, dibujos, cuentos cortos, artículos y otras expresiones literarias sobre la vida en la Ciudad de México. No es Chilango ni Vice. Es Mi Valedor, una revista creada para ayudar a la gente en situación de calle.

“Todas teníamos la inquietud de empezar un proyecto social”, me dijo Maria Portilla, editora y directora de Mi Valedor. “Pensamos en el fomento a la lectura y nos encanta la literatura entonces empezamos esta revista”.

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Portilla y cuatro amigas diseñadoras, cineastas y politólogas se juntaron en 2014 para lanzar la publicación trimestral. La edición número 12 sale este mes.

Ninguna había hecho periodismo antes, tampoco habían trabajado con personas en situación de calle.

La revista cuenta con un equipo de consultores editoriales que ayuda a seleccionar el mejor contenido que producen los valedores (un término chilango que se usa para describir a una persona de confianza, como homie en inglés) y otros colaboradores más experimentados. La revista pone especial énfasis en el desarrollo profesional de las personas en situación de calle para que puedan escribir, investigar, entrevistar y tomar fotografías. El proyecto los ayuda a expresarse y encontrar una voz a través del periodismo, la literatura y el arte.

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“Queremos que los valedores se sientan orgulloso de la revista y que estén vendiendo un producto de alta calidad que ellos mismos hicieron”, me dijo Portilla.

La edición número 11 habla de la vida de los luchadores en la Ciudad de México.

“¿Quieres ser tu propio jefe?” pregunta un volante que invita a las personas que carecen de un hogar a unirse a la revista.

Portilla recluta a los valedores en los albergues y comedores comunitarios de la capital mexicana y primero los entrena para que vendan la revista en $20 pesos cada una. Incorpora a los mejores a la redacción para crear contenido.

“Consigo 5 pesitos y me compro una revista. Se venden a 20, me compro tres más y ya tengo 60 pesos. Luego puedo llegar hasta 120 pesos en un día”, me dijo Hadasha Fragoso, una valedora de 57 años que ha estado en situación de calle desde 2002. “La manera en que las mujeres me hablaron con respeto y sin prejuicios me ayudó confiar en ellas”.

La revista adopta el modelo de The Big Issue, un periódico callejero en Reino Unido que desde 1991 ayuda a las personas en situación de calle a generar ingresos vendiendo copias del diario.

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Mi Valedor ahora es parte del International Network of Street Papers (INSP), una red de periódicos callejeros que se publican en 24 idiomas y se distribuyen en 35 países.

La revista mexicana cuenta con 30 vendedores ambulantes.

El primer filtro para conseguir el trabajo es llenar un cuestionario con información de contacto y otros datos personales. Después los valedores son capacitados y se les acompaña en sus primeras ventas. Los empleados no pueden estar bajo la influencia de drogas o alcohol mientras están en la oficina o se encuentran vendiendo la revista.

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“Somos un puente entre el trabajo formal e informal. Aquí pueden desarrollar las herramientas necesarias para tomar el próximo paso hacia otra calidad de vida”, me dijo Portilla.

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La revista también ofrece talleres para ayudar a los valedores a superarse en todos los sentidos.

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“Los talleres psicológicos me han ayudado mucho. Ahora no soy tan nervioso y estimo mucho a los otros valedores”, me dijo Camaxtli, un valedor que ha trabajado en el proyecto dos años. Me contó que ha logrado vender 27 revistas en dos horas—un récord que ningún otro valedor ha podido romper.

Camaxtli lleva cuatro años viviendo en un albergue.

“Antes trataba a la gente de la calle como los trata el resto de la sociedad, pero esto nos ha ayudado crear relaciones para apoyarnos”, subraya. “Somos amigos y queremos lo mejor para todos”.

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La revista está inovando. Incluso lanzó un podcast llamado “La voz de la calle”.

El equipo editorial le da mucha libertad creativa a los valedores para manejar la revista. Los talleres editoriales han sido tan productivos que los valedores diseñarán y seleccionarán todo el contenido de la edición número 13 que se publicará a finales de verano.

“Sería ideal si un valedor llega a ser el editor de la revista”, me dijo Regina Rivero Borrell, administradora de Mi Valedor.

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El proyecto resalta que a fin de cuentas la mejor obra de arte o creación literaria se hace con mucho corazón. No hay duda que este grupo de valedores ha logrado más que muchas otras publicaciones con recursos de sobra.

Las fundadoras de Mi Valedor.