Captura de pantalla vía The Hartford Courant

Esta es la segunda vez en dos meses que un inmigrante indocumentado en Connecticut ha buscado asilo en una iglesia para evitar ser deportado. Antonio Reyes Álvarez, un hombre de 45 años que tiene tres hijos, estaba listo para un vuelo que le regresaría a su tierra natal, Ecuador, el martes por la mañana. En lugar de subirse al avión, Álvarez entró a una iglesia en la ciudad de New Haven para pedir asilo, informó el diario The Hartford Courant.

En un discurso afuera de la iglesia de metodistas unidos en First y Summerfield, donde ha buscado refugio, Reyes Álvarez explicó la dificultad de su decisión. “La simple idea de ser separado de mis queridos — y con la posibilidad de nunca verlos otra vez — fue algo muy pesado para ellos y también para mí”, dijo Reyes Álvarez mientras su yerno Bryan Martínez tradujo por él.

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Reyes Álvarez ha vivido en Estados Unidos desde 1992. Lo descubrieron entrando al país desde Canadá mientras regresaba de vacaciones en 2016, y ha tenido que estar desde entonces yendo a la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas para revisiones para poder permanecer en Estado Unidos. Finalmente es Estado decidió que fuera deportado. El martes por la mañana el senador Richard Blumenthal emitió un comunicado expresando su apoyo a Reyes Álvarez — el senador ya había participado en una marcha protestando contra la deportación del inmigrante ecuatoriano.

“Tiene que haber una aplicación de todas leyes de manera justa y efectiva de acuerdo con el proceso legal debido, algo que creo firmemente como un ex procurador federal y fiscal general del estado”, dijo Blumenthal. “Su batalla es un síntoma de las políticas migratorias crueles e inhumanas de Trump que carecen de sentido y racionalidad”.

El mes pasado, una madre de cuatro hijos que había vivido en el país durante los últimos 24 años buscó asilo dentro de otra iglesia en New Haven, Connecticut. Un juez federal le otorgó a Nury Chavarria una suspensión de deportación para que se pueda quedar en el país al pasar una semana de su encierro.

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La oficina de ICE en Connecticut ha sido acusada de usar tácticas crueles para que los inmigrantes entren a sus oficinas. Desde que empezó la cruzada anti migratoria de la administración Trump, por lo menos cuatro familias han afirmado que ICE usó a jóvenes indocumentados como trampa para los padres. Yazmin Rodriguez, una abogada de inmigración, le dijo al periódico The Courant que había sido testigo de la “práctica engañosa” durante varios meses.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés.