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Todos recuerdan cuando Donald Trump inició su campaña presidencial afirmando que los inmigrantes mexicanos son criminales. Ahora el presidente de Estados Unidos parece querer comprobarlo.

En su primera semana en la presidencia Trump firmó una avalancha de órdenes ejecutivas en contra de los inmigrantes y las personas que buscan asilo en los Estados Unidos. También le pidió al Departamento de Justicia y al Departamento de Seguridad Nacional empezar a recolectar y analizar datos sobre los delitos cometidos por inmigrantes. Trump incluso solicitó información sobre el estatus legal de los inmigrantes que se encuentran en las prisiones estatales y federales.

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La nueva administración también prometió publicar una lista de delitos cometidos por inmigrantes cada semana para humillar a las ciudades y los municipios santuario que han aprobado leyes que protegen a los indocumentados de las autoridades federales.

Trump ha reiterado que los inmigrantes son una amenaza para la seguridad nacional. A pesar de que no lo ha podido comprobar, sigue afirmando que hay 2 millones de inmigrantes indocumentados con antecedentes criminales en Estados Unidos. Sin embargo, Trump no es el primero que ha lanzado una campaña de persecución contra los inmigrantes. Por más de un siglo, el nativismo americano ha argumentado que los inmigrantes son responsables por las alzas en las tasas de criminalidad.

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Este tipo de opiniones se han convertido en las creencias fundamentales de algunos grupos conservadores. Organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), la cual apoyó la candidatura de Trump con $30 millones, han usado su influencia y fondos para alimentar una rabia populista basada en los discursos anti-inmigrante.

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“Los cárteles de droga latinoamericanos han invadido cada ciudad de significativo tamaño en los Estados Unidos”, el director del NRA, Wayne LaPierre, espetó en el 2013. “A pesar de que los estados en la frontera de Estados Unidos y México pueden ser los primeros lugares en la nación en sufrir la violencia de los cárteles, de ninguna manera son los únicos”.

The Trace

Sin embargo, ninguna cifra ha podido respaldar las afirmaciones de Trump. No se ha comprobado que los inmigrantes son responsables por una gran porción de los delitos cometidos en los Estados Unidos. Las investigaciones basadas en la conexión entre los inmigrantes y el crimen concluyen que los inmigrantes son menos propensos a involucrarse en actividades criminales – y que su presencia también puede ayudar a las comunidades a convertirse en zonas más seguras. Algunos estudios muestran que la inmigración no tiene ningún efecto en la tasa de criminalidad y que los inmigrantes son menos propensos a cometer delitos, o a ser encarcelados, que el resto de la población. De hecho, la tasa de asaltos violentos se reduce en zonas donde ha crecido la presencia de extranjeros.

Algunos sociólogos aseguran que las comunidades de inmigrantes tienden a ser más cohesivas socialmente que las comunidades en donde los nacidos en Estados Unidos son el grupo predominante. Algunos economistas han sugerido que el tipo de persona que decide migrar tiende a ser menos propensa a involucrarse en actividades criminales y es más temerosa del sistema penal que los ciudadanos nacidos en Estados Unidos. Los datos disponibles no distinguen entre inmigrantes documentados e indocumentados, pero los investigadores han postulado que los inmigrantes indocumentados tienen mayores incentivos para evitar cualquier actividad que los puede poner en contacto con el sistema de justicia criminal.

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Según un análisis del Centro de Investigaciones Pew, es más probable que los ciudadanos nacidos en Estados Unidos tengan una mala influencia sobre los inmigrantes. Los inmigrantes de primera generación son menos propensos a cometer un delito que aquellos de tercera generación. Pero los índices de criminalidad de estadounidenses nacidos de padres inmigrantes son similares a los índices de los blancos nacidos en Estados Unidos — un sociólogo argumenta que esto sucede porque estos jóvenes se asimilan a la cultura. Otro estudio encontró que la tasa de encarcelamiento de inmigrantes es más alta entre los que pasan más tiempo en Estados Unidos.

Las ciudades y los municipios santuarios tienen tasas de criminalidad más bajas que otras áreas que son comparables. Algunos funcionarios dentro de la policía plantean que esto se puede deber a que los inmigrantes en ciudades santuario son menos propensos a confundir a los policías locales con agentes de inmigración y están más dispuestos a cooperar con las investigaciones criminales.

No obstante, las organizaciones contra la inmigración subrayan varias estadísticas que pintan una realidad un poco más oscura. Algunos legisladores y expertos han usado cifras de la Comisión de Sentencias de los Estados Unidos para mostrar que los inmigrantes indocumentados cometen delitos de manera desproporcionada.

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Pero el reporte no incluye una gran cantidad de casos criminales que son procesados por los tribunales estatales. Por ejemplo, alrededor de 15,696 homicidios ocurrieron en el país en 2015. El reporte de la Comisión de Sentencias sólo evaluó 91 homicidios – cinco de ellos fueron cometidos por inmigrantes.

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Es más probable que los inmigrantes indocumentados se presenten en los tribunales federales por cometer violaciones migratorias que los ciudadanos. Según el centro de récords transaccionales de la Universidad de Syracuse, las violaciones migratorias representan más de la mitad de los juicios criminales federales de 2016 –  lo cual indica que posiblemente están siendo sobre-representados en la muestra.

Estos grupos también citan el reporte de GAO de 2011 que se enfoca específicamente en delitos cometidos por “extranjeros ilegales” para tratar de comprobar que existe una ola de delitos encabezada por los inmigrantes.

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Este reporte también se enfocó en un pequeño subconjunto de inmigrantes (solamente los que detuvieron) y encontró a 296,000 inmigrantes en las prisiones estatales y cárceles locales – casi 0.7 por ciento de toda la población migrante. De estas detenciones, los cargos más comunes fueron registrados como ofensas menores no violentas relacionadas con drogas, infracciones de tráfico, obstrucción de la justicia y violaciones migratorias.

El ex presidente Barack Obama prometió que el gobierno se enfocaría en deportar a las personas con antecedentes criminales – pero la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) ha batallado por encontrar inmigrantes verdaderamente peligrosos que pueden ser expulsados. El cargo más serio para la mitad de los 368,644 que fueron deportados en 2013 fue una violación migratoria o una infracción de tráfico. Y solo el 12 por ciento de los deportados fueron encontrados culpables de cometer una “ofensa seria” como homicidio, asalto sexual, o robo.

Pero a pesar de que los datos rechazan las afirmaciones de Trump sobre los inmigrantes, las listas semanales e informes trimestrales sobre los delitos cometidos por inmigrantes mantendrán vivas estas asociaciones en la mente de los estadounidenses.

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Clayton Mosher, profesor de criminología en la Universidad del Estado de Washington y autor del libro The Mismeasure of Crime, advierte que este tipo de datos pueden alimentar los argumentos nativistas.

“Si lo estás midiendo de una manera problemática, cualquier cosa que sacas de los resultados va a ser engañoso, y en este caso, también puede ser peligroso”, dijo Mosher.

Los inmigrantes han cometido delitos violentos, y lo seguirán haciendo. Pero todas las investigaciones muestran que las afirmaciones que plantean una amenaza particular son falsas. Sin embargo, hay suficientes datos y estudios que comprueban que los discursos contra los inmigrantes sí plantean una amenaza.

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Cuando Trump ganó la presidencia se suscitó un alza en los reportes de crímenes de odio. Los latinos y musulmanes – personas que se ven como extranjeros aunque no siempre lo son – han sido las víctimas de la mayoría de estos incidentes.

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Este artículo se publicó originalmente en The Trace. Fusion publicó este artículo con permiso de The Trace. Pueden seguir a @teamtrace en Twitter.

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Aviva Shen is a contributor to The Trace.

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The Trace is an independent, nonprofit journalism startup dedicated to shining a light on America’s gun violence crisis.