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Varios expertos en inmigración ya publicaron su primer estimado sobre cuántos inmigrantes podrían ser deportados bajo la nueva administración de Trump.

Se calcula que Trump podría deportar y expulsar a 8 millones de los 11.1 millones de inmigrantes indocumentados viviendo en Estados Unidos, según un análisis publicado por el diario Los Angeles Times. El reporte incluye opiniones de expertos que revisaron las órdenes ejecutivas actuales y otros documentos internos que se enviaron a funcionarios de la Oficina de Seguridad Interna.

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La idea es alarmante, tomando en cuenta que la administración anterior identificó a unos 1.4 millones como sujetos prioritarios para la expulsión. Esto hizo que Obama se convirtiera en el presidente que más ha deportado personas en la historia de Estados Unidos.

“Esos números son tan altos que hasta las personas que no pertenecen a una comunidad de inmigrantes se podrían dar cuenta que sus vecinos han desaparecido”, dijo Tania Unzueta, la directora de política y leyes de Mijente, un grupo de acción para los derechos de la comunidad latina y chicana.

Todos notarían algo extraño si ocho millones de personas desaparecen. Dejarían de verse los inmigrantes que llegaron al país y compartieron su arte, su comida, su amor y sus sonrisas. La fuerza laboral estadounidense perdería ocho millones de trabajadores no autorizados que tienden a trabajar en las industrias de hospitalidad, construcción y agricultura. No se terminarían las obras en construcción, las verduras se pudrirían en los campos, no se tendrían las camas hechas en los hoteles, y los ejecutivos no podrían ir al trabajo sin sus trabajadoras domésticas que cuidan a sus hijos y limpian sus casas.

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La economía estadounidense perdería $433.4 mil millones de dólares en solamente una década si se elimina el programa DACA. Y la administración de Seguro Social, la cual ya está batallando con el financiamiento, perdería los $12 mil millones que pagan los trabajadores indocumentados cada año (estos trabajadores solamente reciben mil millones en beneficios anualmente).

Siguiendo el ejemplo de la administración de Obama, Trump también ha dicho que su gobierno dará prioridad para deportar los inmigrantes que han sido acusados de delitos violentos. Sin embargo, los informes enviados al Departamento de Seguridad Interna señalan que Trump quiere deportar a muchos más y no solo a los “bad hombres”.

El periódico Los Angeles Times afirma que dos informes enviados a funcionarios del Departamento de Seguridad Interna proponen políticas que podrían resultar en la detención de gente “si usan cupones para alimentos o si sus hijos reciben comida gratis en la escuela”. Los informes también piden incrementar el número de personas detenidas en centros de inmigración a 80,000 cada día. También piden otorgarle más poderes a las policías locales para interrogar a la gente que piensan que están en el país de manera ilegal.

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Muchas de las políticas que propone la administración de Trump no son ninguna sorpresa para los inmigrantes que se encuentran en estados como Arizona y Georgia– en estos lugares ya existen leyes parecidas.

“Trump no habla de políticas nuevas; está tomando las peores que ya existen y las está expandiendo al resto del país”, me dijo Unzueta en entrevista telefónica.

Los defensores de los derechos de los inmigrantes dicen que ahora se necesita aprender cómo los indocumentados han sobrevivido en lugares como Arizona y Georgia. Aseguran que se deben implementar sus estrategias en todo el país.

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En Chicago, donde trabaja Unzueta, grupos de derechos de inmigrantes ya han ofrecido consultas a las personas que fueron consideradas como prioridad para deportar bajo la administración de Obama.

“Les estamos diciendo que no abran sus puertas”, dijo Unzueta. “Si tienen una orden de captura autorizada por un juez, cualquier oficial que llegue va entrar de todos modos”.

Los activistas en todos los rincones del país también están preparando a las comunidades indocumentadas y están buscando colaborar con otros grupos marginalizados.

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“Nuestra gente sigue trabajando localmente y se están integrando a coaliciones con comunidades de afro-americanos, musulmanes, indocumentados, asiáticos, trans y queer para generar poder local y luchar”, dijo Jorge Gutiérrez, un coordinador nacional de Familia: TQLM, un grupo que ayuda a inmigrantes LGBTQ. “Ahora es el momento de ir más allá de nuestras propias comunidades y organizarnos para establecer ciudades, estados y regiones santuario para proteger las vidas y el bienestar de todos”.