CIUDAD DE MÉXICO — Lo llaman "El Brujo del Norte" y puede que sea el mejor tutor de exámenes estandarizados al sur de Estados Unidos. Algunos dicen que fue bautizado con ese apodo por su eficiencia como maestro, otros dicen que lo llaman así porque es un gringo de Kansas, el hogar de Dorothy en El Mago de Oz.

Stephen Wolf no tiene poderes mágicos, pero su reputación como tutor de SAT, GRE y GMAT le ha ganado muchos adeptos entre los jóvenes mexicanos ricos y de clase media alta que buscan ser aceptados a las escuelas más prestigiosas de Estados Unidos.

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Wolf ha estado en México desde la década de los noventa enseñando a sus estudiantes a como vencer los exámenes estandarizados. “Le he ayudado a unos 3,000 mexicanos a estudiar en el extranjero”, me dice Wolf mientras tomamos un café en la cocina de su casa, ubicada en la colonia Roma.

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Yo fui uno de los estudiantes de Wolf en el 2010. Sin embargo, aprendí más que trucos para las pruebas de opción múltiple. “No es asunto suyo preguntarse el porqué; Ellos deben hacer y morir”, me dijo cuando lo conocí. Estaba citando un poema de Lord Tennyson para tratar de persuadirme a que dejara de quejarme sobre el SAT y que me pusiera las pilas para ganar la batalla.

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Wolf sigue siendo el mismo personaje de siempre. A la mitad de la clase comienza hablar de política y su vida pasada en Kansas mientras espeta frases típicas como “¿Eres tonto o que?"

Wolf pudo haber sido un comediante en otra vida.

“Su clase es muy entretenida”, me dice Marcela García, una estudiante de 30 años que está cursando una maestría en la Universidad de Chicago. “Tenía mis dudas sobre el curso de Wolf, pero al final decidí tomarlo y estuve muy complacida con los resultados”.

“La estructura de la clase y el sentido del humor de Wolf hacen que este curso intensivo de 6 horas diarias sea mucho más ameno”, me dijo Adrián Escudero, un estudiante de 27 años que busca cursar una maestría en Estados Unidos.

“No sólo les enseño la información, les enseño una estrategia”, me dice Wolf. “Tienes que saber cuando no puedes responder una pregunta y continuar. La habilidad de ser humilde es algo importante porque si intentas resolver todos los problemas no terminarás el examen a tiempo. Tienes que saber lo que no puedes hacer y no jugar con eso, es la misma cosa en la sala de emergencias”.

Wolf, quien solía ser doctor, usa muchas metáforas médicas para hablar de los exámenes estandarizados.

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“Tienes que saber que puedes hacer y salvar un vida por que hay mucho en riesgo, y es lo mismo con estos exámenes. En la escuela de medicina tenemos algo que llamamos ‘ver una, hacer una, enseñar una’. Pongo un problema en el pizarrón y los estudiantes tienen que competir entre ellos para resolverlo antes que los demás, y después hago que se junten en grupos para enseñarse los unos a los otros”.

Wolf no se anuncia en internet ni se promociona. Ha construido una reputación de boca en boca ayudándole a los hijos de políticos y empresarios mexicanos a cumplir su sueño (o quizá el sueño de sus padres) de ser aceptados en las mejores escuelas de Estados Unidos.

Entró al mundo de los exámenes estandarizados cuando empezó a trabajar para una conocida empresa que se dedicaba a eso y enseñó literatura en una preparatoria de la Ciudad de México para poder quedarse en el país. Después se salió de todo y empezó a dar clases desde la comodidad de su casa. “A mi primer grupo de estudiantes les fue muy bien y ellos le dijeron a sus amigos. Ahora la demanda está más allá de lo que puedo hacer”.

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Los jóvenes mexicanos se reúnen en la mesa de su sala para verlo escribir problemas en un pizarrón blanco que le fue obsequiado por un ex-alumno suyo que logró entrar a Harvard.

Wolf dice que ha tomado todos los exámenes estandarizados que hay y aún así no esta muy de acuerdo con ellos.

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“Este sistema de exámenes es horrible, pero no hay otra opción”, dice. “De alguna manera es injusto por que son exámenes de opción multiple y opción múltiple es la peor manera de poner a prueba el conocimiento de alguien. Pero es la única manera de hacerlo con un gran número de personas”.

Dice que los exámenes estandarizados son necesarios porque ofrecen un sello de calidad para los estudiantes que vienen de diferentes escuelas alrededor del mundo.

“Muchas personas brillantes son creativas y los exámenes de opción múltiple son anti-creativos”, me explicó. “Usualmente solo hay una respuesta correcta. La persona creativa puede pensar de más y puede ver algo que la persona que hizo la pregunta no vio. Pero al final la persona creativa se tiene que adaptar”.

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Dice que a las nuevas generaciones de estudiantes cada vez les va peor en las pruebas de inglés y matemáticas.

“Tal vez los maestros no están siendo buenos vendedores. Y fíjate que no están en el salón de clases, están en la calle”, me dice, en referencia al más reciente conflicto entre el gobierno mexicano y los sindicatos de maestros. Sabe mucho sobre la política mexicana. “Los maestros no tienen ningún derecho a bloquear carreteras”, dice. Irónicamente, los sindicatos de maestros están protestando contra la implementación de un tipo de examen estandarizado que busca evaluar su desempeño en el salón de clases.

A Wolf le encanta México a pesar de los problemas que experimenta el país.

“Los mexicanos tienen un cierto joie de vivre que talvez perdimos en Estados Unidos. Es el placer y la felicidad de estar vivos. Están llenos de entusiasmo y para un maestro no hay nada más importante que eso”, dice. “Y también tienen una creatividad nata. Los estadounidenses son aburridos, parece que están atorados en una rutina”.

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Sin embargo, Wolf piensa que los mexicanos que estudian en el extranjero regresan con expectativas más grandes y viendo la cosas de una manera diferente. Asegura que estas personas mejoran el país, y lo vuelven más fuerte y diverso.

Wolf dice que ahora está ayudando a estudiantes de pocos recursos a que tomen estos exámenes a través de varios programas de becas en México. “Tienes que poner esto en el artículo, tómale una foto”, me dice mientras me muestra un diploma que le dieron los patrocinadores de las becas. El diploma lee “El Brujo” y Wolf me muestra el apodo como una insignia de honor.

“Claro que estoy buscando a un nuevo brujo pero es muy difícil de encontrar”, me dice al hablar de sus planes de retirarse y encontrar a alguien que lo supla. “Pero tal vez podemos encontrar brujitos”.