Foto de AP.

Que las víctimas de feminicidio en el país no se queden en una simple cifra. Esa es la intención con la que la mexicana María Salguero ha construido un mapa virtual para cuantificar el problema y poner nombres y apellidos a las mujeres que han sido asesinadas. Por el momento, ya ha cartografiado más de 3,000 casos desde enero 2016 hasta julio de 2017.

“Trato de ponerles nombre porque se me hace importante nombrarlas y que no las vean como una cifra fría. Tienen una historia de vida estas mujeres, niñas y adolescentes”, me dijo por teléfono Salguero, una mujer de 38 años que estudiaba geofísica en la universidad y trabaja en la tienda de su familia en Ciudad de México.

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Salguero aprendió a organizar y presentar estadísticas en un mapa hace cuatro años cuando decidió colaborar con un grupo de amigos que cartografiaron desaparecidos en el país. A finales de 2015, la mujer comenzó a notar la gran cantidad de feminicidios reportados en los medios. Buscaba una visualización de estas estadísticas pero no encontró nada. Por eso, en su tiempo libre, decidió lanzar su propio proyecto: una serie de mapas virtuales en Google Maps y Crowdmap que ayuda a la gente visualizar el problema en el país.

“Veía muchas notas de feminicidios”, recuerda Salguero. “Y de repente empecé a ver más, más y más. Cuando ya tuve el mapa y los vi todos juntos, me dije: No había dimensionado lo grande que es”.

Todos los días Salguero lee reportajes publicados en prensa nacional y local de feminicidios para buscar casos que enseguida agrega a su mapa. Me comenta que pueden ser entre 10 y 15 reportajes al día. Después de leer sobre los casos, los confirma con la procuraduría y elimina los que ya tenía reportados en su triste cartografía.

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Los feminicidios acontecidos en el 2016 aparecen como cruces en círculos rojos, y los morados reflejan los de 2017. Cuando un usuario hace clic en un círculo, puede leer los detalles del suceso, el nombre de la mujer e incluso las circunstancias de su muerte. En caso de que la información no sea pública — porque la mujer no ha sido identificada o su nombre no aparece en la nota de la prensa — el mapa categoriza el caso como feminicidio sin identificar. También específica cuando el caso es de una mujer trans.

Salguero usa la definición de Naciones Unidas para definir feminicidio, la cual dice que se trata de “la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión”. En casos en los que la versión oficial no categoriza una muerte como un feminicidio, pero hay duda sobre las circunstancias, ella lo incluye en su mapa y lo califica como un feminicidio tentativo o probable.

El feminicidio es un problema grave en México. Entre 2013 y 2015, siete mujeres fueron asesinadas cada día en el país, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La ONU comparte la misma estadística.

La ciudad fronteriza de Juárez llegó a la infamia en la década de los 90 por la gran cantidad de homicidios y desapariciones de mujeres que registraron. Desde 1993 hasta 1999, por lo menos 162 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez, según un reportaje publicado por una investigadora del Colegio de la Frontera Norte. Ahora una gran parte del discurso sobre feminicidio en el país se concentra en el Estado de México. Salguero explica que el problema toca a todo el país, incluso en lugares menos asociados con violencia contra las mujeres como Oaxaca, Puebla o Chiapas. Su mapa lo muestra. Las cruces llenan la silueta del territorio nacional.

Combatir la violencia de género en México es una ardua batalla en un país donde las propias autoridades a menudo comparten las tendencias machistas. En mayo de 2017, el hashtag #SiMeMatan se hizo viral cuando la Procuraduría de la Ciudad de México tuiteó sobre el supuesto comportamiento de una mujer encontrada muerta en la Universidad Nacional Autónoma de México. Miles marcharon en el recinto de la UNAM. El procurador capitalino tuvo que salir a disculparse y el titular del área de comunicación renunció. En junio, otro funcionario de San Luis Potosí intentó culpar a las mujeres por sus propias muertes.

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El mapa es una herramienta para ONGs, políticos, y periodistas, quienes ya han empezado a usarlo para mostrar el problema en el país. A las familias de las víctimas también les ha servido. La cartógrafa cuenta que los padres de una mujer asesinada en Nuevo León hace poco llegaron a Ciudad de México para agradecerle su interés en la causa de su hija.

Estas experiencias le demuestran a Salguero que el esfuerzo vale la pena. Cuenta que incluso ha empezado a tener pesadillas por estar leyendo siempre sobre feminicidios y necesita andar en bicicleta para poder alejar un poco el trauma de su mente. Lo que no va a hacer es parar en el empeño. Quiere seguir desarrollando la plataforma para que sea más útil para los familiares de las víctimas. La idea es incluir más características al mapa para que cualquiera pueda buscar si una mujer desaparecida aparece en él.

Está planeando estudiar una maestría de análisis de datos para mejorar la plataforma y encontrar fondos para continuarlo. Hasta la fecha no recibe ninguna compensación económica por su tiempo.

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Para ella el proyecto ha puesto en relieve la necesidad de la transparencia en México, donde las cifras no siempre son confiables. Opina que sin información pública para educar a la gente, el país no puede seguir adelante para enfrentar el gran problema de la violencia contra las mujeres. “El ocultar las cifras no ayuda nada”, enfatiza. “Creo que lo mejor es decir que tenemos el problema y que hay que atacarlo”.