Tarrant County Sheriff’s Office

A principios de este mes un jurado federal condenó a una mujer de Texas por albergar ilegalmente a dos mujeres mexicanas indocumentadas y forzarlas a trabajar como esclavas en su negocio de limpiar casas por casi una década y media. Según un comunicado del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), Olga Sandra Murra, de 64 años de edad, fue declarada culpable de dos cargos de labor forzada y dos cargos de “albergar a un inmigrante indocumentado”.

Lea la versión original en inglés aquí.

Nacida en México, Murra se mudó a los Estados Unidos en 1997, trayendo consigo a una mujer identificada como “V.R.” Murra primero se estableció en El Paso y luego se mudó a Fort Worth, según ICE. Al año siguiente, Murra hizo planes para traer a los Estados Unidos a otra mujer, identificada como I.G.

Murra tenía en su posesión los documentos de identificación de ambas mujeres.

Una vez que entraron al país, Murra ordenó a las dos mujeres a trabajar limpiando “de tres a cuatro casas al día hasta siete días a la semana”, según el comunicado de ICE. También fueron obligadas a limpiar la residencia personal de Murra y a cocinarle. Mientras tanto, Murra sólo les daba de comer pan y agua. No se les pagó por su trabajo y fueron forzadas a entregarle a Murra todas sus ganancias de la limpieza de otras casas.

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Murra también le dio a la mujer conocida como "I.G." documentos de identificación falsos, permitiéndole tomar varios trabajos en la industria de servicios.

Las mujeres I.G. y V.R. dormían en el piso de la habitación de la residencia de Murra, pero ocasionalmente eran forzadas a reubicarse al garaje, el cuarto para lavar la ropa, e incluso el traspatio como forma de castigo. Murra no les permitía hablar con otras personas y hasta las obligaba a pedir permiso para usar el baño.

Murra mantenía control sobre las mujeres esclavizadas amenazandolas con pegarles (en una ocasión si lo hizo) y diciéndoles que serían castigadas por Dios si no hacían lo que les pedía. ICE dice lo siguiente:

"Murra les hacía creer a las mujeres que era la voz de Dios en la tierra, y mientras limpiaban casas las hacía escuchar grabaciones religiosas en donde lee versos de la Biblia y discute su significado. Ella hizo que las dos mujeres creyeran que irían al infierno si no le hacían caso."

También las amenazó con llamar a los oficiales de inmigración, supuestamente diciéndoles que las matarían y serían “enterradas en un campo con otros extranjeros ilegales”. De acuerdo con datos compilados por Polaris—una organización que trabaja para terminar con la trata de personas alrededor del mundo — 721 de los 5,544 casos de trata de personas reportados al Centro Nacional de Recursos de la Trata de Personas el año pasado involucraron tráfico laboral.

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Entre 2007 y 2015, el trabajo doméstico fue el tipo de tráfico laboral reportado con más frecuencia. México fue el país más citado en casos internacionales. Murra enfrentará una sentencia en noviembre. Si le dan la pena máxima para cada cargo, puede estar hasta 60 años en la cárcel, y tendría que pagar $1 millón de dólares en multas.