Ilustración de Elena Scotti/Fusion/GMG. Fotos de AP y Getty.

CIUDAD DE MEXICO — “Por amor al pueblo me hice presidente. Ustedes me hicieron presidente”, se escucha la voz de Hugo Chávez en un anuncio del año 2012 que compara al difunto líder venezolano con el eterno candidato de izquierda mexicano Andrés Manuel López Obrador. El Comandante habla pero es AMLO quien aparece en pantalla. La propaganda termina con una advertencia: “La única diferencia es que Chávez es presidente y López Obrador quiere serlo”.

Las comparaciones están resurgiendo una vez más ahora que el fundador del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) lidera las encuestas en cara a la elección presidencial de 2018.

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Pero no es una estrategia hecha en México. Chávez es el villano favorito de la región y se ha convertido en una figura que se usa y se usará por muchos años para desprestigiar a la izquierda latinoamericana. “No es la primera vez que se hace. Se hizo anteriormente en 2006, se hizo anteriormente en otras elecciones y se ha hecho en toda América Latina”, me dijo Miguel Tinker Salas, académico venezolano y profesor de historia latinoamericana en el Pomona College de California.

Al difunto presidente venezolano ya se le ha comparado con el expresidente Mauricio Funes y el presidente Salvador Sánchez Cerén de El Salvador, el expresidente Ollanta Humala Tasso de Perú, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de Argentina, y el expresidente Rafael Correa y el presidente Lenín Moreno de Ecuador. Incluso al mandatario estadounidense Donald Trump se le comparó con Chávez recientemente en un artículo del diario The Washington Post. “En Venezuela, no pudimos detener a Chávez. No cometan los mismos errores que hicimos”, lee el artículo de opinión. “En un aspecto, Trump y Chávez son idénticos. Ambos son maestros del populismo”.

Ahora el fantasma de Chávez vuelve a México para ahuyentar al electorado.

“El discurso es para denigrar”, me dice Telésforo Nava, profesor de ciencias sociales y humanidades en la Universidad Autónoma Metropolitana de la Ciudad de México. “Dicen, ‘Es un populista. Va a ser un Hugo Chávez. Cuidado porque va a venir a destruir el país’. No va por allí el asunto”.

Sin embargo, Nava reconoce que hay “puntos en común” con AMLO.

Según el académico, ambos hablan de masas, afirman que quieren cambiar el status quo, son nacionalistas y sostienen un discurso en contra de las élites al mismo tiempo que buscan acuerdos con la clase empresarial. Chávez construyó un sistema de liderazgo vertical concentrando el poder en su persona. Nava dice que López Obrador está haciendo lo mismo dentro de su nuevo partido político.

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AMLO, en ocasiones, también ha demostrado una actitud poco democrática. En 2006, tras perder una elección muy cerrada, llamó a sus seguidores a establecer un plantón en el Zócalo y se declaró el “presidente legítimo” de México. Y su discurso sobre fraudes electorales a veces es contraproducente y lo hace ver más como un mal perdedor.

Todo esto ayuda a construir la narrativa de que se parece mucho a Chávez.

“Si la percepción se logra construir, pues obviamente esto genera un daño en términos de imagen a un movimiento o una opción política como en el caso de López Obrador”, me explicó Horacio Vives, profesor de ciencia política del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Pero el profesor señala que a fin de cuentas es una simplificación del contexto mexicano y venezolano. La economía, la historia, las circunstancias no son las mismas.

“Creo que no hay fundamentos para decir que ante una eventual llegada de López Obrador a la presidencia, va a seguir una ruta hacia la catastrófica de Venezuela”, me dijo Vives.

Hasta ahora López Obrador ha rechazado la comparaciones pero realmente no ha logrado callar a sus críticos ya que no ha consolidado una postura contundente con respecto a Venezuela bajo la excusa de la no intervención. Tampoco se ha distanciado de ciertos personajes que han adoptado posturas radicales.

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“El problema está en el discurso [de López Obrador] y justamente este es el riesgo de que se le pueda asociar con Chávez porque tampoco ha tenido una postura clara en términos de condena al régimen venezolano”, subraya Vives.

Los expertos advierten que sin una clara pronunciación en contra del régimen que ahora encabeza Nicolás Maduro, sus opositores seguirán explotando la comparación.

“El motivo político es tratar de distraer la atención de los mexicanos sobre los problemas que existen en el país y enfocarlos en una figura que en realidad no tiene nada que ver con México, que es Hugo Chávez”, opina Tinker Salas, el académico venezolano.

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“Es una arma publicitaria que un sector conservador ha decidido tratar de utilizar pensando que le va a dar resultados”, asegura Tinker Salas. “Los mexicanos han pasado por este proceso ya en dos ocasiones. Creo que están más interesados en lo que van a proponer los diferentes partidos para resolver los problemas en México y no lo que está sucediendo en Venezuela”.