La barda fronteriza al sur del estado de Texas traza el Río Bravo y divide el terreno de las personas que vivieron ahí mucho antes de que se se construyera. La barda de barras oxidadas puede medir hasta cinco metros. Algunos residentes del Valle del Río Grande no ven la barda como un instrumento político, sino una realidad de la vida cotidiana. La barda literalmente está en sus patios traseros y en algunos casos los corta en dos. Es algo que ven desde la ventanas de su casas.

Los residentes tambi√©n usan la palabra ‚Äėmuro‚Äô para referirse a la barda y el supuesto muro fronterizo que el Presidente Donald Trump busca construir. Entrevist√© a cinco familias que viven en el pueblo San Benito de Texas para este ensayo fotogr√°fico. Me contaron lo que se siente vivir a cinco minutos de M√©xico y lo que la barda significa para su comunidad.

Minerva ‚ÄúMine‚ÄĚ Hern√°ndez, 66

Ten√≠a 19 a√Īos y apenas me hab√≠a casado cuando nos mudamos aqu√≠. Ya llevo 47 a√Īos viviendo aqu√≠. Mis ocho hijos nacieron aqu√≠ y estoy muy feliz porque me gusta vivir en el campo. Este lugar es muy tranquilo.

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Mi pap√° tambi√©n vivi√≥ aqu√≠ hace muchos a√Īos y nosotros (mi esposo y mis hijos) sol√≠amos tener una casita a lado. Cuando mis padres se enfermaron, los empec√© a cuidar cada d√≠a porque viv√≠a a pocos metros. Mi pap√° falleci√≥ primero y luego mi mam√°. ‚ÄúEsta tierra ser√° de Mine. Esta casa ser√° de Mine‚ÄĚ, dec√≠a mi madre. Siempre nos llev√°bamos muy bien entonces nadie tuvo ning√ļn problema con el hecho de que yo heredara la propiedad cuando mis padres fallecieron.

Ahora estamos más contentos con la construcción del muro porque el río está muy cerca y nos sentimos más seguros. Antes de que lo construyeran, mucha gente pasaba por mi propiedad. No hemos visto personas pasando por aquí desde que construyeron el muro.

Abel Longoria, 16

Vivo muy cerca de mi abuela [Mine]. Es como mi otra mam√°. He vivido lejos de las personas toda mi vida. No me gusta tanto la ciudad. Nos llaman ni√Īos del ranchito en la escuela porque vivimos aqu√≠ en el campo. La barda en verdad no nos ha afectado. No me molesta.

Juan Hern√°ndez, esposo de Mine, 67

Nos gusta vivir aqu√≠. Todo est√° bien, est√° muy tranquilo. Yo estoy en contra de la construcci√≥n del muro. ¬ŅPara qu√© lo quieren? La gente va a cruzar de todas maneras. Que Dios los ayude.

Abel, su madre Claudia Hern√°ndez, 41 y su hermana Angelina Longoria, 15

Angelina: No me gusta el muro porque mi hermano y yo antes nos íbamos caminando y podíamos ver el otro lado, pero ahora no podemos.

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Claudia: No quiero decir que el muro no ha cambiado las cosas. Nom√°s no nos gusta; pensamos que el muro [de Trump] es un gasto de dinero para todos, hasta para los que est√°n del otro lado. Las personas todav√≠a encuentran maneras de cruzar. Nunca hemos sido v√≠ctimas de la supuesta violencia. Tal vez ocurre en otros lugares, pero aqu√≠ no. Mis abuelos, mis padres y nosotros hemos vivido aqu√≠ por muchos a√Īos y gracias a Dios nunca hemos experimentado la violencia. ¬ŅPor qu√© Trump est√° diciendo que son violadores y asesinos? No lo son.

Las personas se escond√≠an en los arbustos mientras mis abuelos trabajaban afuera, y les ped√≠an agua y siempre los ayudaban. Mi abuela se sent√≠a mal por las personas que cruzaban y les dec√≠a: ‚ÄúS√© que te tienes que ir, pero aqu√≠ te va un gal√≥n de agua, comida y aqu√≠ hay ropa vieja‚ÄĚ.

Se ha puesto peor en términos de la temperatura desde que construyeron el muro porque bloquea el viento. Antes estaba muy fresco y nos sentábamos afuera y ahora siempre hace mucho calor.

Minerva Hern√°ndez, 33, en medio de la foto

Cuando √©ramos ni√Īos, quemaban la ca√Īa. Nosotros rescat√°bamos a los ratones, conejos y cualquier cosa que estaba por ah√≠. Nos llev√°bamos una cubeta para rescatarlos. Eso era cuando todo estaba bien y jug√°bamos por el r√≠o. Nunca est√°bamos adentro de la casa.

Gracie Garc√≠a, 54 y su madre Magdalena Garc√≠a, 76, en frente de su casa que se construy√≥ hace 100 a√Īos

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Magdalena: Me cas√© en 1958 y he estado viviendo aqu√≠ desde entonces. Mi esposo hered√≥ esta casa de sus padres. Tiene m√°s de 100 a√Īos, pero hemos estado haciendo algunas renovaciones. Mi esposo falleci√≥ en 1980 y ahora vivo con mi √ļnica hija.

Estamos esperando recibir un cheque por el terreno que usaron para construir el muro. Ya ha pasado mucho tiempo y solamente recibimos cartas en el correo, pero nunca recibimos el cheque.

Siempre ve√≠amos a personas cruzando antes de que construyeran el muro ‚Äď era una cosas de negocios. No s√© qui√©n viv√≠a ah√≠ antes pero le cobraban a las personas por pasar. No me puedo quejar porque nunca nos pas√≥ nada. Nunca nos asustaban, simplemente cruzaban. Mi vecino ha visto a personas cruzar pero yo no. Ahora no los ves cruzando como antes.

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Recuerdo una ocasi√≥n cuando un grupo de hombres cruz√≥. Todos tra√≠an pantalones cortos del mismo color, entonces pens√© que eran un equipo de f√ļtbol. Trataron de esconderse pero los agentes fronterizos lograron detener a algunos.

Gracie: Antes de que construyeron el muro, √≠bamos al dique y camin√°bamos por el r√≠o. Tuve una ni√Īez muy linda. Cuando √©ramos j√≥venes, mis vecinos, mi hermano y yo us√°bamos piezas de cart√≥n para resbalarnos por el dique atr√°s de mi casa.

Se supone que nos van a pagar por el muro que construyeron. Hemos ido a la corte y el juez nos dijo que lo van a hacer lo m√°s r√°pido posible porque ya han pasado casi siete a√Īos. Recibimos estas cartas cada dos o tres meses y mi mam√° dice: ‚ÄúEst√°n gastando m√°s dinero en papel, sobres y timbres que cualquier otra cosa‚ÄĚ.

Los residentes que tienen propiedades en el otro lado de la barda tienen claves para abrir el portón. Muchos no han pedido la clave porque ya no necesitan el terreno.

Edna Weaver, 50, y su madre Concepci√≥n ‚ÄúConnie‚ÄĚ Weaver, 71, en su patio trasero

Connie: He vivido aqu√≠ por 53 a√Īos, desde que me cas√©, y no me voy a ir a ning√ļn lado hasta que me muera.

Ten√≠a 7.35 acres (3 hect√°reas), pero cuando estaban construyendo la barda vend√≠ ¬ĺ de un acre (.3 hect√°reas) porque si no se los vend√≠as de todas maneras te los iban a quitar. Ahora tengo 3.6 acres (1.5 hect√°reas) de este lado y lo dem√°s en el otro lado de la barda. No voy a pagar impuestos por nada, ya no voy a poder usar ese espacio, no puedes construir nada en el otro lado.

La reserva para cazar animales ha comprado terrenos por aquí pero los animales se han comido mis chivas y gallinas. Ahora no puedo tener mucho de nada. Ahora solo tengo gallinas y solo pueden estar en jaulas.

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Nunca estuve en contra de la barda fronteriza‚Äďahora me siento m√°s segura. No sabes qui√©n est√° entrando‚Ķ pero nunca sent√≠a peligro cuando la gente pasaba por aqu√≠. Eran muy pobres. La mayor√≠a de las personas llegan a trabajar. Nunca nos hicieron nada, solo quer√≠an seguir con su viaje.

[La policía federal de México] nunca estaba por el río. Estas son cosas que nunca había visto hasta hace poco. No sabes qué están haciendo o lo que van a hacer. La verdad es que no confío en ellos. Si construyen el muro, yo no digo que no.

Edna: El r√≠o literalmente est√° al otro lado de esa monta√Īa. Nadabamos en el r√≠o cuando √©ramos ni√Īos. Aqu√≠ nac√≠ y aqu√≠ cri√© a mis tres hijos como madre soltera. Cuando tienes hijos, no los quieres criar en la ciudad. Prefiero el campo porque conoces a todos.

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No tengo nada en contra del muro fronterizo, pero creo que estamos impidiendo que las personas vengan con eso. No son animales. Mis ancestros son de M√©xico. ¬ŅEst√°n diciendo que no son lo suficientemente buenos para venir a esta tierra? ¬ŅPor qu√©? Me duele escuchar eso.

Nora L. R. Moreno Lasley, 60, Jos√© D. Weaver Moreno, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, 94, Teresa ‚ÄúTerry‚ÄĚ I. R. Moreno, 56 e Irma R. Moreno, 82

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Terry: Tengo casi ocho acres (3.2 hectáreas). Me gusta la idea de un barda fronteriza, pero solo porque ha detenido el flujo de tráfico peatonal de personas cruzando de manera ilegal. Había puesto una cerca en mi casa antes de la construcción de la barda fronteriza.

Henry G. Weaver

[Mi tatarabuelo Henry G. Weaver] ten√≠a terrenos desde el R√≠o Bravo hasta Arroyo Colorado que √©l llamaba ‚ÄúEl Venadito‚ÄĚ. Tuvo 12 hijos y le dio un poco de su tierra a cada uno. Su hijo, mi bisabuelo Thomas Jefferson Weaver, hubiera tenido casi 100 acres (40 hect√°reas). Cuando lleg√≥ el hurac√°n de 1933, el r√≠o cambi√≥ de ruta y ‚ÖĒ de su terreno pas√≥ a ser parte de M√©xico. Les permitieron retomar sus terrenos pero mi bisabuelo no los tom√≥. Tuvo cuatro hijos y dividi√≥ su terreno entre ellos. Mi pap√° naci√≥ aqu√≠ en su propiedad.

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Nora: Nunca teníamos nada en contra de [los inmigrantes cruzando la frontera]. Empecé a ayudar a mucha gente. Solo querían agua de la manguera y comida. Luego se aprobó la ley de que si ayudabas a alguien, serías un cómplice, entonces ya no lo podía hacer.

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Terry: No creo que el muro fronterizo [de Trump] haría una diferencia. Si quieren cruzar, van a encontrar una manera de hacerlo. Tengo casi ocho acres (3.2 hectáreas) por el río. Cuando me mudé aquí, pensaba que iba a tener un campamento de verano para jóvenes. He tenido muchas ideas de qué hacer con el terreno, pero nada ha resultado porque luego construyeron la barda fronteriza. Mi sobrino y yo pensábamos que podríamos usar el terreno para un sendero de bicicletas o para motos. Hasta para la observación de pájaros porque llegan unos pájaros interesantes. Pero todo se ha quedado en ideas.