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BIG BEND, Texas ‚Äst‚ÄúEviten la cocina, porque all√≠ hay cuchillos‚ÄĚ, dice Regina Wilcox, la coordinadora del programa de acoso sexual del Centro de Familias en Crisis del Big Bend. ‚ÄúMucha gente se encierra en el ba√Īo, pero all√≠ quedan acorralados‚ÄĚ, agrega.

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Estos son algunos de los consejos de supervivencia que Wilcox y otras defensoras en el centro ofrecen a las víctimas de violencia doméstica, acoso sexual y otros crímenes violentos.

Inaugurado en 1982 en un Centro Comunitario en la peque√Īa ciudad de Alpine en Texas, el centro se expandi√≥ a tres puestos desde donde se brinda asistencia en las √°reas m√°s necesitadas del amplio terreno del lejano oeste texano.

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Adem√°s de brindar asesoramiento y asistencia legal, los voluntarios del Centro de Familias en Crisis del Big Bend organizan talleres donde ense√Īan a hacer artesan√≠as a las mujeres de las comunidades asentadas en la zona de frontera.
Sasha von Oldershausen

En la región de la frontera entre Estados Unidos y México la violencia doméstica toma una nueva y terrible dimensión, en la que las víctimas quedan atrapadas en relaciones abusivas debido a su condición de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos.

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Rosa, una mexicana de 32 a√Īos expres√≥ que cuando en 2011 se mud√≥ a Presidio, en Texas ‚ÄĒun pueblo de 6000 habitantes‚ÄĒ, su novio empez√≥ a utilizar su condici√≥n de inmigrante indocumentada como una forma de ejercer control social sobre ella. Sin familia ni amigos en Estados Unidos, la √ļnica salida que ve posible es conseguir la residencia legal.

‚Äú√Čl sab√≠a que no ten√≠a documentos y que tampoco ten√≠a familia aqu√≠‚ÄĚ, expresa Rosa, cuyo nombre real fue cambiado para proteger su identidad. ‚Äú√Čl sab√≠a que no pod√≠a regresar a M√©xico, as√≠ que ten√≠a que hacer todo lo que me ordenaba. Dec√≠a que le pertenec√≠a‚ÄĚ, se lamenta.

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Ahora Rosa se siente atrapada. ‚ÄúLe corto el pelo, le corto las u√Īas, lo afeito, le limpio las orejas. Tengo que estar disponible para cuando √©l quiere tener relaciones sexuales conmigo. Tengo que usar la ropa que √©l quiere y cuando le digo que me est√° haciendo da√Īo, no le importa. No frena‚ÄĚ.

Seg√ļn Marco Baeza, el Jefe de Polic√≠a de Presidio, este tipo de violencia no es extra√Īo en la regi√≥n de la frontera.

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‚ÄúAlgo que veo en los casos en que uno de los c√≥nyuges es indocumentado es que el abusador los amenaza con ser deportados‚ÄĚ, expresa Baeza. ‚ÄúO el abusador les dice ‚ÄėSi llamas a la polic√≠a llamar√© a los agentes de inmigraci√≥n y te mandar√°n de regreso‚Äô‚ÄĚ.

Las mujeres de Presidio organizaron una vigilia con velas encendidas contra la violencia doméstica
Sasha von Oldershausen

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El Jefe de Polic√≠a agreg√≥: ‚ÄúCuando hay ni√Īos de por medio es peor. Por lo general, los ni√Īos son ciudadanos de Estados Unidos, as√≠ que el abusador amenaza al c√≥nyuge con que si lo denuncia, lo deportar√° y los ni√Īos se quedar√°n en Estados Unidos y nunca m√°s los ver√°. Amenazas de ese tipo‚ÄĚ.

Además explicó que las víctimas que se encuentran en ese tipo de relaciones abusivas con frecuencia no toman la decisión de llamar a la policía por miedo a que las deporten.

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Baeza expres√≥ que el n√ļmero de casos de violencia dom√©stica del que es testigo anualmente disminuy√≥ desde que tom√≥ el cargo a principio del a√Īo 2000, un hecho que √©l relaciona con las consecuencias inesperadas de la ‚Äúpol√≠tica de tolerancia cero‚ÄĚ hacia la violencia dom√©stica en Texas.

De acuerdo con esta política, un oficial de policía debe proceder a un arresto si existe alguna causa probable de que haya habido violencia. En consecuencia, Baeza dijo que los cónyuges que menos llaman a la policía son aquellos que temen que el arresto pueda llevar a problemas de inmigración.

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Para los defensores del Centro de Familias en Crisis del Big Bend ayudar a las v√≠ctimas de violencia en la frontera significa identificar la fuente de la violencia en s√≠ misma. Uno de los servicios m√°s importantes que brindan a las v√≠ctimas es la asistencia legal para conseguir la residencia, una haza√Īa no tan sencilla de lograr en el sistema actual.

Sin embargo, el Centro logró que Rosa pudiera aplicar para la residencia a través del Acta de violencia contra las mujeres (VAWA, por sus siglas en inglés), una ley que desde 1994 permite que las víctimas de violencia doméstica puedan obtener alivio migratorio. Rosa pudo solicitar una visa de inmigrante y desde ese momento le han otorgado un permiso de trabajo.

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Pero la residencia puede tardar a√Īos en llegar. Seis de los clientes del Centro de Familias en Crisis est√°n en el proceso de aplicar a la residencia, mientras que una mujer reci√©n obtuvo su residencia luego de esperar durante cuatro a√Īos.

Por el momento Rosa está esperando, mientras trabaja en empleos temporales y ahorra dinero para el futuro. Espera que una vez que consiga la residencia ella y sus hijos finalmente puedan librarse de la relación abusiva.