El mexicano que sobrevivió la masacre de Orlando siempre llevará consigo la bala que casi lo mata

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ORLANDO — Javier Nava siempre tendrá consigo por el resto de su vida una parte de la masacre de Orlando. El mexicano de 33 años tiene una bala alojada en su abdomen. Los doctores han decidido no extirparla.

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"Cuando llegué aquí no daba tiempo de hacer una radiografía; me abrieron rápido para ver que todo estuviera bien. Se percataron que la bala no estaba en ningún órgano [vital]. Ahora la tengo [adentro] todavía pero no me la van a quitar", dijo Nava mientras descansaba en la cama del hospital durante una breve reunión con el cónsul de México en Orlando, Juan Sabines, el martes por la tarde.

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Nava dijo que la bala, la cual aseguran los doctores no representa riesgo alguno para su salud, se quedará alojada en la parte derecha de su abdomen. El joven mexicano ya estuvo bajo la luz del quirófano y ahora se encuentra en terapia para poder caminar. Espera poder ponerse de pie pronto.

Una vez que lo haga, tomará sus primeros pasos para convertirse en un ciudadano estadounidense.

El Cónsul Juan Sabines le sugirió a Nava solicitar una Visa U, la cual ofrece un camino hacia la ciudadania a las víctimas que han sufrido abusos físicos o mentales y escogen cooperar con las autoridades en las investigaciones criminales.

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Pero lo que más le preocupa a Nava por ahora es poder reunirse con su madre y su hijo — algo que no ha hecho en varios años, desde que dejó la Ciudad de México para emigrar a los Estados Unidos sin documentos.

Durante la reunión del martes, Nava platicó con el Cónsul Sabines sobre la posibilidad de solicitar una visa humanitaria para que su madre e hijo puedan viajar desde México a visitarlo. Dijo que no estaba listo para compartir más detalles sobre su vida o el terrible tiroteo, sin embargo accedió a que Fusion publicara su fotografía, nombre y estatus migratorio.

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El mejor amigo de Nava, Adrian López, un cubano-americano de 27 años, ha estado a su lado todo este tiempo y le concedió a Fusion una entrevista.

López estaba en Pulse con Nava cuando sucedió el atentado, pero milagrosamente logró escapar sin ser alcanzado por la ráfaga de balas.

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Su única lesión: un moretón en el muslo derecho.

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“Llegamos al club como a por ahí de las 12:30 a.m. y nos encontramos con amigos. La estábamos pasando bien, bailando", López dijo en entrevista con Fusion, reiterando que su memoria de aquella noche está un poco borrosa. "Casi a las 2 a.m. hacen la última llamada para dejar de servir alcohol y ahí fueron segundos o minutos después cuando desde la entrada empezamos a escuchar balazos y por un segundo pensé que eran petardos, empezaron a sonar y yo me quede mirando por un segundo y después vi a todo el mundo cayéndose, quitaron la música".

Continuó: "Yo me tiré al suelo y cayó alguien encima de mí, mal herida, había sangre en la parte detrás de mí, en mi axila había un pedazo de carne, sangre de alguien, de repente por un segundo pienso: 'Adrian quédate aquí y hazte el muerto y él no te va a ver'.

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López dijo que se echó a correr después de ver al sospechoso. Escapó por una salida que estaba en el patio de la discoteca. Dijo que volvió hacia adentro brevemente cuando se dio cuenta que ninguno de sus amigos estaba con él, pero volvió a correr hacia afuera cuando vio al sospechoso por segunda vez disparando a las personas en el suelo.

La policía llevó a López a una estación de bomberos cercana y después a una segunda ubicación donde esperó, ansioso por ver a sus amigos. Pero muchos de ellos nunca lograron salir. Dice que seis de ellos murieron en Pulse y una amiga se encuentra en estado crítico en el hospital.

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Recuerda estar observando la multitud afuera de la discoteca y ver a Nava siendo escoltado por una policía que tapaba su herida de bala con una mano. Vio como lo subieron a una ambulancia y horas después se reencontró con él en el hospital.

López dice que se quedará con Nava hasta que su familia llegue de México.

"Dios quiera que su madre y su hijo puedan venir a verlo", espetó López.

Dice que ambos se encuentran en un estado de shock.

"Es como cuando uno se levanta, se va a cepillar los dientes y luego se va a trabajar. Uno nunca sabe si va a regresar o no, uno piensa que sí, pero uno nunca sabe", dijo. "Nunca me iba a imaginar que esto me iba a pasar a mí, porque fue como una película de terror, tanta gente muerta, jamás me imaginé ver tanta gente así, arriba de la otra, tanta sangre".

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Sin embargo, López está agradecido de que su amigo esté con vida y espera que Nava se recupere al cien por ciento.

"Pero la bala se va a quedar ahí", sentenció.