Ramon Camacho

Una elefanta en el Zoológico de Caricuao en Caracas se ha convertido en un símbolo de la crisis venezolana después de que se divulgaran fotografías que muestran su desnutrición.

La elefanta conocida como Ruperta pesa unas 4 toneladas, informó Roman Camacho, un fotógrafo que tomó y compartió imágenes del animal. El peso normal de Ruperta debería estar entre seis y siete toneladas.

La elefanta no ha recibido la alimentación adecuada debido a la escasez de comida en el zoológico, aseguró Camacho en su cuenta de Twitter.

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Los críticos del gobierno socialista venezolano han usado la imagen de Ruperta para denunciar la crisis económica que atraviesa el país sudamericano. Algunos compararon la situación de la elefanta a la de miles de venezolanos que luchan diariamente para conseguir alimentos ante la escasez generalizada de productos básicos.

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76% de la población del país perdió 8 kilos o más en el 2016 ya que los venezolanos no tienen suficiente acceso a calorías diarias, subrayó una encuesta realizada por la Universidad Central de Venezuela.

Venezuela ha recortado sus importaciones de comida en los √ļltimos dos a√Īos para poder pagar las deudas a los prestamistas internacionales ante la ca√≠da de los precios internacionales del petr√≥leo.

Mientras tanto, Las autoridades venezolanas insisten que la elefanta Ruperta no es un símbolo de la crisis y que de ninguna manera sufre de desnutrición.

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El Ministerio de Ecosocialismo y Aguas de Venezuela afirm√≥ mediante un comunicado que la elefanta presenta ‚Äúun estado de senilidad‚ÄĚ por su avanzada edad. El Ministerio subray√≥ en otro comunicado que la elefanta est√° recibiendo un tratamiento especial para superar la deshidrataci√≥n causada por una diarrea y que por el momento solo comer√° zanahorias y heno.

Tras ver las im√°genes de la elefanta en Twitter algunos venezolanos lanzaron una campa√Īa para recolectar comida para el animal. Un grupo de personas incluso lleg√≥ al zool√≥gico cargando zanahorias, naranjas, pl√°tanos y ahuyama.

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Sin embargo, las autoridades del zool√≥gico se negaron a recibir las donaciones. Dijeron que por ‚Äúrazones de seguridad‚ÄĚ no pod√≠an recibir comida de desconocidos.