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VANCOUVER, Canad√°‚Äď Cuando me invitaron a dar una pl√°tica en la conferencia anual de TED y r√°pidamente acept√©, no sab√≠a en realidad en lo que me estaba metiendo. Sab√≠a que era una gran oportunidad de difundir un mensaje a nivel mundial. Pero no sab√≠a de la enorme preparaci√≥n, trabajo y tensi√≥n que implicaba. Y que ser√≠a una de las mejores experiencias profesionales de mi vida.

TED -cuyas siglas significan tecnolog√≠a, entretenimiento y dise√Īo- es una organizaci√≥n sin fines de lucro, fundada en 1984, y que se ha dado a conocer en el planeta por las extraordinarias, interesantes e inusuales pl√°ticas que difunde. Pero su bien ganada reputaci√≥n tiene una explicaci√≥n: las pl√°ticas siempre son cortas, con un solo tema muy relevante y se preparan, incansablemente, hasta el √ļltimo detalle.

Por principio, nadie en TED le llama discurso. Es una plática. La diferencia es importante. En el discurso nos dirigimos a una audiencia lejana. Pero en la plática hablamos con alguien, como si lo pudieras tocar. La conexión y el tono es el secreto.

La misma persona que me invit√≥ a las charlas se convirti√≥ en mi gu√≠a y asesor. Gerry Garbulsky, un cient√≠fico argentino a quien cari√Īosamente llamaba mi cham√°n, me llev√≥ con inagotable paciencia y contagioso optimismo en un complicado, tortuoso y fascinante proceso. Por primera vez en la historia, TED incluy√≥ el espa√Īol en su conferencia anual y tuve el honor de compartir el escenario con el m√ļsico Jorge Drexler, la activista por la paz Ingrid Betancourt, la f√≠sica Gabriela Gonz√°lez, la primat√≥loga Isabel Behncke y el artista Tom√°s Saraceno.

En mi caso, el proceso de tres meses incluyó el escoger un tema -uno solo-, escribir nueve borradores, memorizar el contenido y, por fin, dar la plática sobre un círculo rojo, frente a cientos de personas en un auditorio (y una audiencia potencial y digital de millones).

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No fue f√°cil. Por mi trabajo como periodista me toca dar un par de discursos al mes. La incomodidad de hablar en p√ļblico o frente a c√°maras de televisi√≥n es una parte intr√≠nseca de mi profesi√≥n. Pero los nervios y las expectativas en un evento TED se multiplican exponencialmente.

Con mucha generosidad, a través de los varios ensayos por video y en persona, me dieron invaluables consejos sobre cómo dar una plática exitosa y ahora los comparto con ustedes:

-Todo se puede decir en 12 minutos o menos. Después de ese tiempo, la gente se distrae o se empieza a aburrir. Esto significa que no debes usar más de 1,800 palabras en tu plática (ojalá todos los políticos aprendieran esta regla).

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-S√© t√ļ mismo. Usa palabras y ropa con las que te sientas a gusto. Si t√ļ est√°s relajado, la audiencia lo estar√° tambi√©n. Respira desde el fondo del est√≥mago (esto es mucho m√°s dif√≠cil de lo que parece). No grites, habla; el micr√≥fono est√° para eso.

Evita ser monótono. Varía tu volumen, velocidad e intensidad. Se imprevisible. Disfruta el momento y reconoce el privilegio de enviar tu mensaje a muchos.

-Busca conexión con la gente. Velos a los ojos. Háblales a ellos. Muévete en el escenario pero con una razón. A la gente le gusta ver las manos: muéstralas. Pero no seas repetitivo en tus movimientos ni juegues a ser un conductor de orquesta. Si algo ocurre durante la plática -estornudas, se cae un vaso, alguien grita, te interrumpen o se te olvida lo que vas a decir- reconócelo. Es peor pretender que no ocurrió.

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-Practica. Practica. Practica. Hazlo frente a un espejo. Hazlo frente a gente de confianza. Yo repet√≠ mi pl√°tica decenas de veces. Dos semanas antes de tu cita, debes tener una clara idea de qu√© vas a decir. Una semana antes, ya debes poder decirlo sin ayuda de un papel. Pero si prefieres tener unas notas contigo, se vale. Toma agua y limpia y calienta tu garganta antes de empezar. No es necesario memorizar cada palabra. Pero s√≠ hay que memorizar el primero y el √ļltimo minuto. Y no se te olvide decir ‚Äúgracias‚ÄĚ al final.

Lo que diferencia una buena pl√°tica de una clase acad√©mica o de un discurso pol√≠tico es que solo la puedas dar t√ļ y nadie m√°s. Todos tenemos al menos una experiencia de vida que es √ļnica, irrepetible e intransferible. Esa es la que hay que escoger para cuando te toque dar la mejor pl√°tica de tu vida.