Una pareja se besa en un antro de La Condesa. 2009. Foto de AP.

Creo que muchos chilangos ya estamos hasta la madre de que pinten a la Ciudad de México como una disneylandia hipster.

‚ÄúNo sab√≠a mucho acerca de la Ciudad de M√©xico, adem√°s de su repentina e irritante reputaci√≥n como el nuevo Berl√≠n‚ÄĚ, subraya una escritora de arte en un art√≠culo publicado en Vice. ¬ŅEl nuevo Berl√≠n? No jodas. Inmediatamente surgieron las quejas en la secci√≥n de comentarios y en las redes sociales burl√°ndose de la inocencia de esta bloguera. Tambi√©n un texto de la revista Dazed enfatiza que CDMX est√° ‚Äúlibre del social-climbing neoyorkino y la mentalidad cerrada londinense‚ÄĚ.

‚ÄúEs un lugar donde las personas son libres de juntarse, ir de fiesta rid√≠culamente duro y simplemente crear cosas chingonas‚ÄĚ, explica la revista.

Incluso GQ cay√≥ en la trampa y en un art√≠culo bastante superfluo pregunta, ‚Äú¬ŅLa Ciudad de M√©xico es la nueva Islandia?‚ÄĚ.

Me encanta que hablen bien del antiguo DFectuoso. Creo que a pesar de la violencia, la inseguridad y la corrupci√≥n, nuestra capital tiene demasiado que ofrecer en cuanto a una cultura y gastronom√≠a accesibles y de calidad. A pesar del smog, es una urbe donde se respira vida. Un lugar lleno de historias. Una mina de oro para cualquiera que aspira a ser escritor o periodista. Fui el primero que me emocion√© cuando el diario The New York Times recomend√≥ a CDMX como el destino n√ļmero uno a visitar en 2016.

Advertisement

Pero a algunas publicaciones ya se les est√° pasando la mano.

Claramente, muchas de las personas que escriben estas cosas no est√°n atoradas en el tr√°fico de lunes a viernes, no han tenido que dar una mordida para acelerar hasta el m√°s simple tr√°mite burocr√°tico y no saben lo que es ganar en pesos. Probablemente cuando estaban ech√°ndose unas chelas y tragando agusto en la Fuente de Cibeles, por alguna u otra raz√≥n, no se percataron de los ni√Īos y las ind√≠genas con sus beb√©s en rebozos que llegan a pedirte una moneda o lo que sea para poder comer. La Ciudad de M√©xico puede ser un sue√Īo ‚Äď para el que tiene lana, conexiones u ambas cosas a la vez.

Soy feliz viviendo en esta ciudad. De hecho, despu√©s de vivir en Los √Āngeles y Miami y tener la oportunidad de quedarme en gringolandia, hice bastante cabildeo para regresar y poder trabajar desde aqu√≠. Pero no me enga√Īo, mi hermosa ciudad est√° muy pero muy lejos de ser el para√≠so juvenil despreocupado de algunas marcas, blogueros y pseudo artistas.

Me pareci√≥ muy elocuente un art√≠culo que Tamara Vel√°zquez public√≥ primero en Medium y despu√©s en Huffington Post, donde se queja de esta imagen ficticia de ‚Äúutopia bohemia‚ÄĚ.

Advertisement

‚ÄúLa Ciudad de M√©xico es incre√≠ble, pero tambi√©n puede ser un lugar profundamente complicado‚ÄĚ, escribe. ‚ÄúEstos art√≠culos hacen ver a la ciudad como si estuviera hecha de dos o tres vecindarios: Condesa, Roma, y Polanco‚ÄĚ.

No soy nadie para criticar los art√≠culos de otros. Pero s√≠ creo que estos cuates estuvieron en CDMX una temporada o un par de d√≠as. Al menos no visitaron otras colonias o hablaron con los chilangos que se parten la madre a diario y se pasan horas en el transporte p√ļblico para ir a chambear y subsistir. Claramente no se enteraron de todo lo que nuestros funcionarios se robaron con la l√≠nea 12 del metro, tampoco les toc√≥ un asalto o una agarrada de nalgas en el microbus ni el t√≠pico prepotente que se quiere bajar a madrearte porque le tocaste el claxon.

La Ciudad de México NO ES antros como el Dinsmoor, restaurantes de moda como Contramar o la cuenta de Instagram de Street Art Chilango. Al menos, no es solo eso.

Advertisement

Soy el primero que apoya que hablemos bien de nuestra ciudad, de nuestro país, pero la neta ya quisiéramos estar como Alemania e Islandia en términos de igualdad y calidad de vida. No nos subamos al tren del mame.