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La culpa de la visita de Donald Trump a M√©xico es del presidente Enrique Pe√Īa Nieto y de nadie m√°s. Claro, sus cuates y asesores le dan ideas. Pero el poder ejecutivo radica, precisamente, en la toma de decisiones. Pe√Īa Nieto se puso de pechito para la trompada y el bully de Trump lo destroz√≥.

Hubo, sin duda, un serio problema de planeación y uno mucho más grave de ejecución. El equipo del presidente nunca cuidó a su jefe ni al país. Pero la ejecución presidencial fue terrible y vergonzosa.

La raz√≥n es sencilla: Pe√Īa Nieto nunca ha estado preparado para ser presidente de M√©xico. Todos lo sab√≠amos pero muchos no lo quer√≠an ver. Desde la entrevista en que no supo responder de qu√© hab√≠a muerto su primera esposa hasta su imposibilidad de dar los nombres de tres libros que hab√≠an afectado su vida, era claro que est√°bamos ante un improvisado de la pol√≠tica.

Si como candidato falló e hizo trampa, como presidente no ha podido. El país es quien paga las consecuencias. Su gobierno podría convertirse en el más violento en la historia moderna de México. Sigue pendiente el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Y por más que lo quieran tapar, nadie se cree la "investigación oficial" sobre el grave conflicto de intereses en la compra de una casa de siete millones de dólares a un contratista del gobierno.

Por eso hay una marcha en la Ciudad de M√©xico para pedir su renuncia el pr√≥ximo 15 de septiembre (la convocatoria de la marcha en Twitter es #RenunciaYa). El art√≠culo 86 de la constituci√≥n mexicana contempla la renuncia presidencial "por causa grave, que calificar√° el Congreso de la Uni√≥n". Pero aunque haya muchos mexicanos que as√≠ lo deseen, no hay ninguna indicaci√≥n de que Pe√Īa Nieto est√© considerando renunciar ni que el Congreso lo quiera acusar de "traici√≥n a la patria o delitos graves del orden com√ļn", como establece el art√≠culo 108.

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Tampoco es factible que un grupo de expertos de Naciones Unidas investigue las compras y propiedades de la familia presidencial, como ocurri√≥ en Guatemala. La oposici√≥n pol√≠tica en M√©xico tiene, tambi√©n, mucha cola que le pisen. As√≠ que tenemos Pe√Īa Nieto para rato.

Pero quien s√≠ se fue es Luis Videgaray, su Secretario de Hacienda y principal asesor. Videgaray quer√≠a preparar a M√©xico ante el peor escenario: un triunfo electoral de Trump. "Este se√Īor [Trump] puede ser presidente y es ah√≠ donde [Pe√Īa Nieto] ten√≠a la opci√≥n de quedarse de brazos cruzados, intentar una estrategia de insulto rec√≠proco o buscar el di√°logo", dijo en una entrevista antes de renunciar. "Vamos a volver a ver este d√≠a, si [Trump] es electo y vamos a decir: oye, a lo mejor eso que criticamos, que en su momento parec√≠a un error pol√≠tico, pues tal vez fue un acierto".

No fue un acierto. El error garrafal de Videgaray y de su jefe fue creer que este era el momento de apaciguar a Trump. No, este es el momento de enfrentarlo y desmentirlo. Y la actitud pasiva, miedosa e incompetente de Pe√Īa Nieto en esa humillante conferencia de prensa es un fiel reflejo de su fallida presidencia. As√≠ era de candidato y as√≠ es de presidente. ¬ŅQu√© esperaban?

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Invitar a Trump a M√©xico fue contraproducente. El error fue tan grande que Pe√Īa Nieto, sin quererlo, ayud√≥ a que Trump remontara la distancia que le llevaba Hillary Clinton en las encuestas durante casi todo el verano. Un d√≠a despu√©s del encuentro Trump-Pe√Īa Nieto, CNN inici√≥ una encuesta con 1,001 personas (incluyendo a 886 votantes registrados). Al terminarla, cuatro d√≠as despu√©s, Trump le ganaba con 45 por ciento de la intenci√≥n de voto a Hillary Clinton, quien ten√≠a un 43 por ciento. Cierto, la encuesta tiene un margen de error del 3.5 por ciento. Pero muestra a un Trump a la alza. No me extra√Īar√≠a que uno de estos d√≠as Trump le enviara un mensaje a Pe√Īa Nieto diciendo: Thank you, Enrique.

Lo m√°s significativo de todo esto es que Pe√Īa Nieto, al igual que muchos otros, se est√°n preparando para lo que hace poco m√°s de un a√Īo parec√≠a imposible: una presidencia de Donald Trump. Ya veremos. A√ļn quedan dos meses de una brutal campa√Īa. Pero lo que es totalmente inaceptable, en cualquier parte del mundo, es seguir el m√©todo Pe√Īa Nieto frente a Trump: bajando la cabeza y esperando la trompada.

Jorge Ramos es un periodista ganador del Emmy, conductor del show semanal de noticias de Fusion, “America With Jorge Ramos", y presentador de Univisión. Ramos nació en México y ahora reside en Florida. Es autor de varios best-sellers. Su libro más reciente es: "Sin Miedo: Lecciones de rebeldes".