VALENCIA, Venezuela—Un grupo de pacientes se reúne bajo la luz tenue de un bar gay. Conversan entre si y  esperan al gerente del lugar, un activista que está por informarles sobre la escasez de medicinas en Venezuela.

“Tengo buenas noticias y malas noticias”, dice Eduardo Franco, presidente de Manos Amigas Por la Vida, una ONG venezolana que ayuda a personas con VIH en el centro del país.

Click here to read the original story in English.

“La mala es que que todavía no sabemos cuando el gobierno traerá Isentress”, les dice Franco. Isentress es una medicina antirretroviral que muchos portadores de VIH necesitan para sobrevivir. “La buena es que tenemos un donativo de Colombia, pero tenemos que pasarlo por la frontera… y pagarle a la Guardia Nacional”.

Mientras tanto, la economía de Venezuela está colapsando; los precios del petróleo siguen cayendo, el mal manejo de las finanzas por parte del gobierno continúa y la escasez de medicamentos ha llegado a un estado crítico.

Advertisement

La federación nacional de farmacias asegura que el desabastecimiento de medicamentos en Venezuela supera el 85%. Es una situación de  vida o muerte para muchos venezolanos que viven con el virus VIH.

Desde finales de los años 90, los pacientes con VIH en esta país han logrado que el gobiernos les proporcione medicinas antiretrovirales que serian demasiado costosa para la mayoría de los enfermos. Pero el sistema de salud se está desplomando y las medicinas no están llegando al país. Según la Red Venezolana de Gente Positiva, una coalición de ONGs, 4,000 pacientes con VIH han tenido que suspender sus tratamientos este año por falta de medicamentos.

Eduardo Franco presidente de Manos Amigas Por La Vida

Advertisement

“Necesitamos ayuda internacional urgentemente”, dice Franco, cuya organización ayuda a miles de pacientes en el centro de Venezuela.

En la reunión que se llevó a cabo el 27 de Junio en Valencia,  40 personas con VIH, me contaron que han estado sin tratamiento desde marzo, ya que Isentress, además de que no tiene versión genérica, no está disponible en las farmacias gubernamentales donde están registrados para obtener sus medicinas.

Entre más tiempo pasen sin sus medicamentos, incrementa el riesgo de que estas personas contraigan infecciones como la tuberculosis o que desarrollen tumores cancerígenos. Estas enfermedades pueden ser mortales en la Venezuela de hoy, por el mal estado de los hospitales públicos y la escasez de medicinas en general.

Advertisement

El Isentress (Raltegravir) es vital para muchos pacientes de VIH

“Tenemos un pie aca y otro en la tumba”, me dice una persona con VIH que porta un sombrero panameño y se ve muy delgado.

“Yo tengo que tomar tres medicinas antirretrovirales y no puedo encontrar ninguna”, dijo un hombre de 44 años que decidió no compartir su nombre por el estigma y la discriminación relacionadas con el VIH en Venezuela.

Advertisement

Ante la escasez de medicamentos, organizaciones que apoyan a pacientes con VIH están luchando por encontrar ayuda en otros países. Pero esto es dificil en Venezuela ya que el gobierno de este país no suele recibir ayuda internacional que venga de organizaciones de la sociedad civil y acusa estos grupos de usar donaciones como instrumento político.

Franco dice que su organización y otro grupo de la cercana ciudad de Barquisimeto lograron conseguir 820 frascos de Isentress donados por activistas colombianos en el mes de junio. Esta donación es suficiente para tratar a 410 pacientes durante dos meses. Pero la donación ha estado varada del otro lado de la frontera porque el gobierno venezolano se niega a otorgar los permisos de importación.

Franco, un ex-mecánico de la marina venezolana, dice que la única opción que tiene para trasladar las medicinas a Venezuela es sobornar a los oficiales de migración. Espera que los soldados ubicados en diversas alcabalas en el pais, no confisquen las píldoras en el viaje de 10 horas a Valencia.

Advertisement

“El defensor del pueblo (del estado Carabobo) me ha dicho que pueden facilitar el traslado de las medicinas”, asegura Franco. “Estamos confiando en su palabra”.

Otras organizaciones también se esfuerzan por conseguir asistencia internacional. Acción Solidaria, una ONG en Caracas, dice que esta trayendo medicinas para tratar el VIH en maletas desde Estados Unidos como recurso provisional mientras se pueden organizar cargas más grandes de medicamentos. Para evitar que el gobierno los acuse de acaparamiento de medicamentos una vez que las medicinas llegan a Venezuela, la organización intenta repartir las drogas a los pacientes lo antes posible.

El director de Acción Solidaria, Feliciano Reyna, culpa al gobierno del presidente Nicolás Maduro por estos problemas. Dice que las autoridades socialistas han desperdiciado el dinero de Venezuela y ahora no tienen muchas opciones para resolver la escasez de medicamentos. Pero, Reyna dice que el problema también viene de la mala organización y planeación que han llevado a cabo los funcionarios del gobierno.

Advertisement

Un reporte publicado en abril por ACCSI, otro grupo que apoya a pacientes con VIH en Venezuela, encontró que el ministerio de salud se tomó mas de cuatro meses en hacer una orden de compra de medicinas para el VIH después de que el último ministro fuera reemplazado. Esa compra, de 32 millones de dolares, que está siendo supervisada por la Organización Mundial de la Salud, no llegará a Venezuela por lo menos, hasta septiembre.

“La gente se está muriendo por que el gobierno no está cumpliendo con su responsabilidad”, dice Alberto Nieves, director de ACCSI.

Mientras las medicinas están paralizadas, los doctores temen que los pacientes cuya salud fue mejorando vuelvan a caer en un estado crítico.

Advertisement

Carlos Pérez, un infectólogo en Caracas, dice que la tuberculosis, sarpullidos e infecciones en los ojos que pueden dejar a alguien ciego se están volviendo comunes entre sus pacientes.

Pérez, quien trabaja en el hospital público más grande del oeste de Caracas, dice que ha tenido cuatro pacientes con VIH que han muerto por cáncer de colon o cáncer linfático en los últimos meses. Asegura que la escasez de medicamentos atrasó sus quimioterapias reduciendo así sus oportunidades de sobrevivir.

El Doctor Carlos Perez con Freddy Carrillo un paciente de VIH que perdio la vista en un ojo por una infección
Manuel Rueda

Advertisement

“Ni siquiera teníamos cera para las placas de las biopsias”, dice Pérez.

El médico señala que los pacientes hospitalizados por infecciones como la tuberculosis son colocados en cuartos sin agua donde también falla la electricidad, complicando así su recuperación.

Un paciente de SIDA que desarollo tuberculosis es atendido en el hospital de Catia
Manuel Rueda

Advertisement

Pero eso no es todo. En muchas ocasiones Perez tiene que prescribir tratamientos sólo a base de observar los síntomas de sus pacientes ya que los hospitales públicos no tienen los materiales necesarios para realizar examenes de laboratorio.

“Estamos trabajando bajo las mismas condiciones que muchos países en África”, dice el doctor, que ha pasado los últimos 8 años tratando a pacientes con VIH en el Hospital Catia en Caracas.

En el hospital de Catia muchas veces falta el agua y eso hace que este paciente no pueda limpiar su baño

Advertisement

En el pueblo de Cúa, a una hora de Caracas, Xavier Ali Medina lucha por conservar su salud después del progreso que ha hecho desde el 2011, cuando lo llevaron a su casa en silla de ruedas y no podía ni ir al baño solo.

Medina ya perdió la vista y se quedó sordo por infecciones relacionadas con el VIH, pero ahora puede caminar y sorprendentemente toca la flauta manteniendo el ritmo con sus pies. Keinan, su mamá, se comunica con él trazando palabras en su frente con su dedo índice.

Keinan se comúnica con su hijo trazando letras en su frente
Manuel Rueda

Advertisement

El paciente de 34 años no ha tomado su tratamiento para el VIH desde hace tres semanas y tiene miedo de lo que le pueda pasar. “Ahorita me siento bien”, me dice Medina medio balbuceando, después de que su mamá escribiera mi pregunta en su frente. “Pero mis músculos se han estado sintiendo más débiles”.

Keinan se preocupa de que su hijo regrese a la condición en la que estaba en el 2011 si continúa sin poder tomar sus medicamentos.

Advertisement

“En este momento su carga viral es indetectable”, me dice. “Pero si la falta de medicinas continua no sé que va a pasar. Eso es lo que más miedo me da”.

Ese mismo sentimiento de incertidumbre ha empujado a algunas organizaciones a considerar medidas más drásticas. Eduardo Franco, el activista de Valencia, dice que un grupo de pacientes está considerando una toma pacífica de las oficinas del ministerio de salud usando máscaras para proteger su identidad.

Advertisement

Es una propuesta arriesgada en un país donde los manifestantes que se acercan a las oficinas de gobierno han sido golpeados y dispersados con garrotes y gas lacrimógeno. Pero Franco dice que el tiempo está corriendo y que la gente está cada vez más desesperada por sobrevivir.

“Hay muchas vidas en riesgo”, dice Franco. “El gobierno no está resolviendo el problema ni permitiéndonos recurrir a la asistencia internacional”.

Manuel Rueda is a correspondent for Fusion, covering Mexico and South America. He travels from donkey festivals, to salsa clubs to steamy places with cartel activity.