AP

De entrada, vamos a calmar los nervios y la ansiedad del presidente de MƩxico, Enrique PeƱa Nieto. Puede estar tranquilo. Nadie espera nada de Ʃl. No conozco a nadie que crea que PeƱa Nieto va a defender exitosa y eficazmente a los mexicanos -dentro o fuera del paƭs- frente a Donald Trump.

Esta tiene que haber sido una de las negociaciones mĆ”s fĆ”ciles que haya realizado Donald Trump, el autor del libro The Art of the Deal. No tuvo que hacer nada. Solo gritĆ³ y amenazĆ³ y PeƱa Nieto le entregĆ³ la casa antes de que se la pidieran.

MĆ©xico y Estados Unidos ni siquiera se han sentado a negociar y PeƱa Nieto ya cediĆ³ frente a Trump en tres puntos esenciales: en cambiar el Tratado de Libre Comercio (TLC), en la construcciĆ³n de un muro en la frontera y en la deportaciĆ³n de miles -quizĆ”s millones- de indocumentados mexicanos. PeƱa Nieto nunca opuso resistencia.

Muchos recuerdan cĆ³mo PeƱa Nieto se paralizĆ³ frente a Trump en esa fatĆ­dica conferencia de prensa en Los Pinos a finales de Agosto (donde no se atreviĆ³ a decirle que MĆ©xico no pagarĆ­a por una extensiĆ³n del muro en la frontera). Pero pocos recuerdan que PeƱa Nieto, ahĆ­ mismo, cediĆ³ en algo mucho mĆ”s importante: en modificar el TLC.

"El prĆ³ximo presidente (de Estados Unidos) encontrarĆ” a un socio para encontrar la ruta para modernizar el TLC", dijo, repetitivo y nervioso, PeƱa Nieto. "Modernizar" es un eufemismo. Trump quiere cambiar el TLC para su beneficio o salirse del tratado y PeƱa Nieto le abriĆ³ la puerta. Literalmente.

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PeƱa Nieto repitiĆ³ su oferta de cambiar el TLC en su reciente discurso en Lima en la reuniĆ³n de la APEC. "MĆ”s que hablar de renegociaciĆ³n, es hablar de modernizaciĆ³n", dijo. En lugar de decirle "no" tres veces a Trump - no a la modificaciĆ³n del TLC, no al muro y no a las deportaciones masivas, como lo sugiriĆ³ el ex canciller Jorge CastaƱeda en un artĆ­culo del The New York Times - el presidente mexicano se convirtiĆ³, de hecho, en un cĆ³mplice de Trump.

Esto parece una adaptaciĆ³n de ese chiste del porfiriato: ĀæQuĆ© hora es? pregunta Trump. La que usted ordene, responde PeƱa Nieto.

MƩxico, sin duda, tendrƭa mucho que perder si se modifica el TLC. MƔs del 70 por ciento de las exportaciones mexicanas van a su vecino del norte. Pero Estados Unidos tambiƩn perderƭa mucho.

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El 15 por ciento de las exportaciones de Estados Unidos van a MĆ©xico, segĆŗn el Banco Mundial. Esto genera entre cinco y seis millones de empleos en Estados Unidos. En el 2015 Estados Unidos exportĆ³ a MĆ©xico productos por 236 mil millones de dĆ³lares. ConclusiĆ³n: ambos paĆ­ses pierden si se modifica el TLC.

Nadie gana en una guerra de aguacates y camiones. Nadie gana si te imponen 35 por ciento de impuestos a los productos que exportas. Pero en lugar de que PeƱa Nieto -al menos como posiciĆ³n inicial- le dijera que no a Trump, ya se agachĆ³ y cediĆ³. La hora que usted diga, seƱor Trump.

Alerta: Trump no va a cambiar. Es un error creer que Trump, de pronto, se va a convertir en una monjita de la caridad. EscogiĆ³ tĆ”cticamente a MĆ©xico como su enemigo al anunciar su campaƱa presidencial en Junio del 2015, insultĆ³ a sus inmigrantes al llamarles "criminales" y "violadores", quiere deportar a millones, insiste en extender el muro o reja en la frontera y ganĆ³ el voto blanco acusando a MĆ©xico (y a China) de robarles sus trabajos. Este es el enemigo que MĆ©xico tiene enfrente, no la versiĆ³n azucarada e inocente de la diplomacia mexicana.

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Es triste e ingenuo creer que como PeƱa Nieto invitĆ³ a su casa a Trump, ahora el presidente electo se va a portar bien con MĆ©xico. No. Esas transacciones de cortesĆ­a quizĆ”s le funcionan al presidente con contratistas de su propio gobierno. Pero no con Trump.

Trump no es un hombre de formas. Su objetivo no es quedar bien con su anfitriĆ³n en Los Pinos sino con los 62 millones que votaron por Ć©l. MĆ©xico para Trump es una piedra en el camino. No entiende la relaciĆ³n bilateral como algo esencial. MĆ©xico, dejĆ©moslo claro, nunca serĆ” una prioridad para Trump.

Hay momentos para negociar y hay momentos para pelear. Este es un momento para pelear. Pero esto es algo que PeƱa Nieto no sabe hacer. Lo suyo, desde un principio, ha sido hincarse ante Trump.