Yo lo vi. Nadie me lo cont√≥. Construyeron su su√°stica con madera y clavos, poco antes que se metiera el sol en el jard√≠n trasero de una casa en una peque√Īa poblaci√≥n de Ohio. No puedo decir d√≥nde. Ese fue el acuerdo para poder presenciar la ceremonia. Al anochecer, una veintena de supremacistas blancos le prendieron fuego a la su√°stica, mientras saludaban estilo nazi con el brazo derecho y gritaban ¬°white power, white power ! (¬°poder blanco, poder blanco!).

Es dif√≠cil de creer que esto est√° pasando en varias poblaciones de Estados Unidos, a solo minutos de grandes aeropuertos. El n√ļmero de grupos extremistas ha crecido dram√°ticamente. El Southern Poverty Law Center (SLPC) calcula que en el 2015 aument√≥ de 784 a 892 el n√ļmero de grupos radicales y de 72 a 190 el de asociaciones vinculadas al Ku Klux Klan. A√ļn no sabemos c√≥mo terminar√° el 2016 pero todo indica que el odio va a la alza.

Me he pasado los √ļltimos seis meses, junto con un grupo de periodistas y cineastas, viajando por todo Estados Unidos para reportar y filmar un documental sobre el aumento de los cr√≠menes de odio. Y lo que me encontr√© es sumamente peligroso y preocupante.

Un l√≠der del Ku Klux Klan (Imperial Wizard) en Texas me dijo sin ning√ļn titubeo que √©l era superior a m√≠ solo porque √©l era blanco y yo hispano. Un intelectual de la llamada "derecha alternativa" (o alt-right, en ingl√©s) en Virginia me advirti√≥ que, tarde o temprano, yo me tendr√≠a que ir de Estados Unidos, junto con millones de hispanos, para que ellos pudieran reconstruir un pa√≠s mayoritariamente blanco.

Los supremacistas blancos están enojados y asustados. En unas tres décadas los blancos (no hispanos) -que son un 60 por ciento de la población- dejarán de ser mayoría. El futuro de Estados Unidos es como Texas, California y Nuevo México, donde hoy todos los grupos son minorías. Pero es precisamente esa visión multirracial y multicultural del futuro de la nación la que rechazan los más racistas.

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Las palabras de Donald Trump, por supuesto, los motivan. El dice cosas que ning√ļn otro pol√≠tico a nivel nacional se ha atrevido a decir. Eso es lo que se llama "teor√≠a de activaci√≥n". Cuando un grupo -como los extremistas blancos- se siente amenazado, busca l√≠deres que identifiquen al enemigo, que verbalicen sus miedos y que expliquen un plan de acci√≥n. Eso es lo que ha hecho Trump al proponer un muro con M√©xico, la deportaci√≥n de millones y el impedir la entrada al pa√≠s a musulmanes.

Además, cuando los extremistas blancos se sienten amenazados por los cambios demográficos recurren al odio y a la violencia. Conocí a una inmigrante somalí a quien le reventaron un vaso de cerveza en la cara solo por no hablar inglés y a un inmigrante mexicano a quien dos hermanos golpearon brutalmente en una calle de Boston, mientras alababan la candidatura de Trump.

Estos no son hechos aislados. El a√Īo pasado hubo 63 ataques contra mezquitas, seg√ļn el Center for American Progress, y 20 personas fueron asesinadas por supremacistas blancos, de acuerdo con el conteo del SPLC. Las palabras importan y, cuando vienen cargadas de odio por parte de figuras p√ļblicas, pueden resultar mortales.

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Los grupos racistas, como los que conoc√≠ en la filmaci√≥n del documental, suelen reunirse secretamente y alimentan sus prejuicios -y su membres√≠a- en la privacidad del internet. Ah√≠ nadie los cuestiona. Las redes sociales son una de sus principales armas de reclutamiento. Pero en esta campa√Īa electoral, han salido de la oscuridad y est√°n ocupando espacios p√ļblicos y participando en medios de comunicaci√≥n que antes evitaban.

Llevo 33 a√Īos viviendo en Estados Unidos y nunca hab√≠a sentido tanto odio. Rodeado de extremistas blancos gritando "white power" vi como se apagaba lentamente la su√°stica en la mitad de la noche. Habl√© lo menos posible; tengo acento al hablar ingl√©s y ese no era un lugar seguro para inmigrantes como yo. De pronto me di cuenta que todo esto estaba pasando en el pa√≠s cuya declaraci√≥n de independencia dice desde 1776 que todos los hombres son creados iguales.

Posdata. El documental que filmamos, llamado Hate Rising (Sembrando Odio), se podrá ver próximamente en cines de Los Angeles y Nueva York, y en las cadenas de televisión Univision y Fusion.