Volvi√≥ a ocurrir. En su √ļltima conferencia de prensa Donald Trump atac√≥ a un periodista que quer√≠a hacerle una pregunta. S√≠, dentro de muy poco, Trump ser√° el nuevo presidente de Estados Unidos. Pero lo que Trump no entiende es que, para nosotros los periodistas, √©l no es nuestro jefe.

Durante la conferencia de prensa en Nueva York, el corresponsal de CNN, Jim Acosta, trató en vano de hacerle una pregunta a Trump. La pregunta iba a ser sobre un controversial informe de inteligencia que había recibido Trump y que destaca la interferencia de Rusia en la pasada elección presidencial. Pero el presidente electo no lo dejó preguntar.

"T√ļ no" le dijo Trump a Acosta. "Tu empresa es terrible". Acosta insisti√≥. "Usted est√° atacando a nuestra organizaci√≥n de noticias", le dijo el periodista. "¬ŅNos puede dar la oportunidad de hacerle una pregunta?" Trump no cedi√≥. "No seas maleducado", le dijo el empresario. "No te voy a permitir hacer una pregunta. T√ļ reportas noticias falsas" (o fake news en ingl√©s).

De pronto se oyeron unos aplausos. Eran los empleados y asesores de Trump aplaudiéndole a su jefe. Ese gesto servil me recordó tanto al fallecido dictadorcillo venezolano, Hugo Chávez, quien llevaba a sus simpatizantes a las entrevistas para que se rieran de sus chistes, para abuchear las preguntas incómodas de los reporteros y para aplaudir sus respuestas. Hay tantas cosas de Trump que me recuerdan a Chávez.

Tras el intento de Acosta de hacer la pregunta, vino la amenaza. Acosta denunci√≥ por televisi√≥n que Sean Spicer, quien ser√° el nuevo vocero de la Casa Blanca, le advirti√≥ que "si volv√≠a a hacer eso otra vez, ser√≠a expulsado de la conferencia de prensa". CNN, que tanto tiempo le dio a Trump durante la campa√Īa presidencial, se convert√≠a as√≠ en el nuevo enemigo del presidente electo.

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No importa. Acosta hizo lo correcto y lo apoyo totalmente. Eso es lo que hacen los reporteros: preguntan (aunque no les quieran contestar). A mí me ocurrió algo parecido.

En agosto del 2015 -luego que Trump acusara falsamente a los inmigrantes mexicanos de ser criminales y violadores, y tras anunciar su plan de un muro en la frontera con México- yo también tenía muchas preguntas para Trump. Le pedí una entrevista y, en cambio, publicó mi celular por internet.

As√≠ que me present√© en una conferencia de prensa en Dubuque, Iowa. Levant√© la mano, me par√© y comenc√© a hacer mi pregunta. A Trump eso no le gust√≥. Me mand√≥ a callar y sentar. No le hice caso. ‚ÄúRegr√©sate a Univision‚ÄĚ, me dijo, y luego envi√≥ a un guardaespaldas para expulsarme del sal√≥n. (Poco despu√©s acept√© regresar a la conferencia con la condici√≥n de que me dejaran preguntar y as√≠ fue).

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Parece ser que Trump tiene problemas con los reporteros Latinos. A m√≠ me expuls√≥ por la fuerza de una conferencia de prensa. A Acosta le prohibi√≥ hacerle preguntas y un asistente lo amenaz√≥. Y durante la campa√Īa insult√≥ a Tom Llamas de ABC News ‚Äďle llam√≥ sinverg√ľenza o sleaze en ingl√©s- por sus agudos reportajes sobre supuestas donaciones que hab√≠a hecho Trump. Al final, es un honor que Trump te critique p√ļblicamente; su enojo refleja que te est√°s acercando a la verdad. Tiene la piel muy finita.

Trump no es mi jefe. En Univision tengo la suerte de tener un par de jefes extraordinarios que me dan absoluta libertad. Adem√°s, los due√Īos de la empresa para la que trabajo hace m√°s de 30 a√Īos jam√°s me han dicho qu√© decir. Pero mi responsabilidad m√°s importante es con la gente que me ve y me oye. Con ellos estoy obligado a ser independiente y a decirles la verdad. Siempre. Ellos son mis verdaderos jefes. No Trump.

Trump se equivoca si cree que él puede censurar o amenazar, como lo haría cualquier caudillo latinoamericano, e imponer limitaciones a los periodistas en Estados Unidos. Los reporteros aquí tenemos la libertad y el derecho de preguntar lo que queramos. No hay pregunta prohibida. Ni tonta. Y si Trump evita a un reportero o evade un tema, este es mi consejo para cualquier periodista: no le hagas caso a Trump y pregunta. Como lo hicieron Tom Llamas y Jim Acosta. Lo peor que te puede pasar es que te ataque, te insulte o te expulse del lugar. Pero al menos tendrás la paz mental de saber que realmente estás haciendo bien tu trabajo.