Foto cortesía de SEDESO.

El gobierno de la Ciudad de México ha lanzado una nueva campaña para proteger a los niños cuyos padres trabajan en las calles. Hasta ahora el programa permite que 42 menores pasen el día en un centro de atención mientras sus padres venden chicles y cigarros, lavan las ventanas de los coches en los semáforos o la hacen de diableros en la central de abastos.

La iniciativa “Niños y Niñas fuera de Peligro” surgió cuando dos menores fueron atropellados por acompañar a sus padres al trabajo. Ahora los empleados de la Secretaría de Desarrollo Social han identificado 200 puntos en la capital en donde pasan a recoger a niños de 3 a 12 años. Los menores reciben atención médica, alimentos, sesiones con terapeutas y clases para que puedan empezar o continuar sus estudios formales de lunes a viernes en el Centro de Asistencia e Integración Social (CAIS).

Foto: Edgar Reyna

El programa es diminuto si se compara con la problemática de los niños en la calle y muchos padres aún no confían del todo en los esfuerzos del gobierno. Algunos piensan que les van a quitar a los niños.

“Me puse muy nerviosa cuando se acercaron los trabajadores”, me contó Dolores Mauricio Catalina, quien solía llevar a sus cuatro hijos a trabajar con ella en las calles. “Me empezaron a platicar del programa y las diferentes actividades que ofrecían para mis hijos, entonces decidí visitar el centro”.

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El coordinador del programa, Alejandro Nuevo Tinoco, me dijo que los padres de los 42 niños inscritos han visitado el centro.

Muchos aún tienen miedo. Recuerdan tragedias que involucran a funcionarios públicos como el incendio de la guardería ABC en Hermosillo que resultó en la muerte de 49 niños.

“Hemos tenido que tener mucho cuidado con este programa y asegurarnos que no estamos violando las leyes y los derechos de las familias. Queremos evitar cualquier problema legal para poder apoyar a las familias de los niños”, aseguró Nuevo Tinoco.

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Foto: Edgar Reyna

Las autoridades dicen que las condiciones de los menores en la calle varían. Hay casos como el de una niña de tres años que estaba encargada de cuidar a su hermanita de un año. La niñita pasaba el día en una caja de cartón en medio del camellón de una avenida principal. También encontraron a otro menor que estaba amarrado de la mano a un poste.

La mayoría de los padres agradecen poder tener una opción para dejar a sus hijos mientras trabajan.

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“Ha sido un gran apoyo porque ahora no me tengo que preocupar y estar pendiente de mis hijos aquí”, me dijo Mauricio Catalina. “Tengo mucha suerte de que mis hijos nunca se lastimaron cuando atravesaban la calle. Ahora están en un lugar mucho más seguro y mis hijos se emocionan cada vez que pasa el camión por ellos”.

“Los otros trabajadores también estaban pendientes de mis hijos, pero ya puedo trabajar con más calma porque sé que están bien en el centro. Hasta los están ayudando con sus estudios”, me dijo Reina Ramírez Bautista, otra madre de dos que trabaja en la central de abastos.

Las autoridades subrayan que un niño llegó al programa gateando y aprendió a caminar en el centro. Otra niña llegó en pañales y fue en el centro en donde aprendió a pedir ayuda para usar el baño. Una niña hasta recibió su certificado de primaria en el centro.

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Nuevo Tinoco dice que espera poder convertir al centro en un modelo para otras ciudades mexicanas. Asegura que es el primer programa público en México de este tipo que busca apoyar a ambulantes y sacar a sus hijos de las calles.